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domingo, 2 de noviembre de 2008

::CLÍNICA Y SUBJETIVIDAD EN LA ADOLESCENCIA




Se reproduce aquí mi intervención en las Segundas Jornadas Provinciales de Actualización en Adolescencia: «Subjetividad adolescente, escenarios actuales, desafíos y perspectivas en Educación, Justicia y Salud». Realizada el día 7 de julio de 2007, en Gualeguay, Entre Ríos.


Claudio Barbará

Fuente: http://papelesletypsa.blogspot.com/search/label/Actualidad



Nacemos, por decirlo así, en dos veces:
una para existir, y la otra, para vivir.
Jean-Jacques Rousseau, en Emilio.

Parece que vivimos en una época en donde las esperanzas están dirigidas a la Ciencia; a una Ciencia tal como se ha proyectado en la Modernidad: un proyecto racional que, sin embargo, según hemos podido corroborar en el último siglo, no ha llevado al hombre a ser más racional, más pensante, más bien nos queda la sensación de que hoy se piensa poco. Es decir: hay un discurso social imperante que al parecer sostiene cierto ideal en el cual pensar no es uno de sus emblemas. Un estilo, podemos llamarlo así, que está a contrapelo de la decisión de pensar. Claro está que no me estoy refiriendo a la cavilación obsesiva, que es justamente lo contrario al pensar; sino a ese pensar que significa para el sujeto ir en la dirección de la responsabilidad subjetiva de sus actos.


Permítanme entonces que me detenga un minuto en felicitar a los Organizadores de este Evento, y que haga extensiva esta felicitación a todos los que han concurrido, a los que nos hemos reunido aquí hoy, pues aquí flota otro espíritu, un espíritu que va en dirección contraria a ese discurso social imperante. Estamos en condiciones de afirmar que hemos sido invitados a pensar, a pensar juntos sobre una temática muy particular, y que está en estos tiempos en primera plana y no siempre lo está de la mejor manera. Entonces felicitémonos por hacer una pausa en nuestras actividades para detenernos a pensar, en reflexionar juntos.

Y permítanme que agregue desde un inicio que, el Psicoanálisis, es un práctica que invita al sujeto a pensar; que invita al sujeto a hacer una pausa en su vida cotidiana para pensar sobre lo que lo aqueja. Y esto dicho así, ya es una precisión sobre el sentido de la clínica psicoanalítica: el analista espera de quien viene a consultarlo que pueda hacer el esfuerzo de dejar afuera el mundo de todo los días, con sus exigencias y obligaciones, una vez que se cierra la puerta del consultorio, y se disponga de la mejor manera para hablar libremente, para pensar sin esa cláusula inhibitoria de tener que saber antes de haber pensado. Desde ya esta indicación es válida no sólo para los sujetos adultos, sino que también lo es, y tal vez con mayor énfasis, cuando se trata de sujetos que están transitando esa etapa de la vida que llamamos adolescencia.

Me parece, entonces, que la de hoy es una propuesta muy adecuada a los tiempos que corren –y digo corren- porque es innegable que corremos más de la cuenta, que estamos impelidos a cierta prisa, y que el sujeto sufre cierto corrimiento, es desplazado de la escena de la vida y mortificado por cierta prisa en cumplir ciertos objetivos, ciertos ideales, que no pocas veces lo dejan a expensas de un estado de ansiedad, angustioso, que no puede controlar. Es probable que en una ciudad como Gualeguay, aquí en Entre Ríos, estemos más a salvo de los peores males de nuestra época; sin duda los riesgos que el destino le depara a un adolescente en las Grandes Metrópolis sean más acuciantes, se perciban como de una peligrosidad mayor. En todo caso, dejemos anotado que, de hecho, existe una sensación pública que parece inclinarse en esa dirección.

La psiquiatría moderna ha inventado un nombre nuevo para este fenómeno actual: Ataque de Pánico. Ciertamente no es nada nuevo; Freud conceptualizó en su momento aquello en lo que hay que poner la atención en ciertos fenómenos que se han vuelto corrientes en estos días: Son las respuestas del Sujeto ante un estado angustioso, por momentos intolerable. La pregunta que deberíamos hacernos, y en la que deberíamos pensar, es la siguiente: ¿Por qué el Sujeto responde con un ataque de pánico a las exigencias del Ideal de nuestra época?
Los así llamados adolescentes no son ajenos a este ajetreo de la modernidad, y no sólo están sometidos a la misma presión que los adultos, sino que lo son con más razón, puesto que son convocados a integrarse a un mundo cuyos horizontes son estrechos y son percibidos por la nueva generación como amenazantes. Esto es: estrechos porque el tiempo y el espacio se han achicado hasta convertirse en imperceptibles; piénsese en las insignificantes medidas de tiempo en lo que tardan las comunicaciones, la instantaneidad con que nos llegan las imágenes de los lugares más remotos del planeta, y se tendrá una idea de la estrechez del mundo en el que nos toca vivir. Amenazante, pues hay una sensación de que no hay forma de salirse del control que se ejerce sobre lo social, sobre el individuo, de tal manera que el ideal del panóptico se ha vuelto una realidad.

Esta época en donde los cambios culturales se desarrollan a una extraordinaria velocidad, de la mano casi siempre de los desarrollos tecnológicos que han logrado cambiarle la cara a nuestro mundo; la familia, no es la excepción. Dejaré de lado referirme a los detalles sobre los cambios ocurridos en la estructura de la familia, desde su concepción en los albores de la Modernidad hasta nuestros días. Mencionaré sólo algunos elementos que en esta ocasión son indispensables para nuestro desarrollo.

Como señala Lacan: «Se ha debido renunciar al intento de hacer derivar de relaciones biológicas los efectos sociales de la institución familiar» (incluso un origen biológico de la misma). Esto que ha sido un Ideal en la ciencia, ha demostrado ser un camino infructuoso. La Familia Humana es una Institución, que puede ser abordada, investigada, desde distintas disciplinas, que darían cuenta, en forma convergente, de su constitución histórica. Está sujeta a las condiciones culturales de cada época, y a la misma ley que determina toda institución del Hombre.


El desarrollo singular del ser humano ha demostrado ser capaz «de comportamientos adaptativos de una variedad infinita» (Lacan), en contraste de lo que encontramos en la Naturaleza: por cuanto los animales, sujetos a una herencia biológica, están sometidos a patrones menos flexibles. Como dice J. Lacan, «el análisis psicológico debe adaptarse a esta estructura compleja, y no tiene nada que ver con reducir a la familia humana a un hecho biológico, ni a un elemento teórico de la sociedad».


S. Freud bautizó «Complejo de Edipo» a la estructura que se deriva de la institución Familia. En otras palabras: el Complejo de Edipo, es esa estructura por medio de la cual un sujeto singulariza su personalidad, siendo ésta la función primordial de la Familia en cuanto a su herencia para la nueva generación. El descubrimiento freudiano significa que cada sujeto se encuentra, en relación a su Ser, «sometido a la regulación y a los accidentes de un drama psíquico» (Lacan), en la cual desarrollan sus papeles privilegiados cada uno de los personajes de este drama familiar. Señala Lacan: «Existe ahí un orden de determinación positiva que explica una gran cantidad de anomalías de la conducta humana; y al mismo tiempo, determina que en relación a estos trastornos las referencias al orden orgánico sean caducas».


Hegel ha afirmado que un sujeto que no logra separarse del grupo familiar y luchar por ser reconocido fuera de este grupo en la sociedad, nunca alcanza su personalidad. Y ésta que es la afirmación de un filósofo, queda demostrada en la experiencia clínica: quienes acuden a un psicoanalista lo hacen porque algo de esa afirmación de sí en la vida está obstaculizada, sustituida, más precisamente, por un síntoma. Se puede verificar que este síntoma tiene, en los neuróticos, un dejo nostálgico. Una nostalgia que podríamos caracterizar como: la nostalgia de la ilusión de ser en armonía con el Universo, nostalgia del paraíso perdido.


Cuando un Sujeto (tal el adolescente) es tomado por esta insistente búsqueda, por esta nostalgia perturbadora, podemos detectar esa lucha interior entre la alineación o la separación del grupo familiar al cual ha estado sujeto, en primer lugar por su indefensión de nacimiento, y luego por su dependencia psicológica. «Búsqueda de ese paraíso perdido anterior al nacimiento y de la oscura aspiración a la muerte», señala Lacan. Son estas pasiones indómitas, ambivalentes, las que caracterizan la etapa adolescente.


Así, en la historia, podemos ubicar el apogeo de una familia matriarcal, que dio paso a la familia patriarcal; y que ha dado paso, más cerca en nuestros días, a la familia conyugal; y que está dando paso, tal vez podamos hacer un registro de esto hoy aquí, a otros modos de familia, como por ejemplo las denominadas familias ensambladas, pero que podemos aventurar no será la única transformación de la familia y en un futuro cercano seremos testigos tal vez a otras mutaciones. Más allá de estos avatares sociológicos, tenemos el descubrimiento freudiano, que ha dado prueba de no estar ausente en ninguna estructura familiar, y esto es la prohibición materna. En otras palabras, queda excluido el comercio sexual incestuoso, sea el lugar que sea en el que cada grupo humano lo vea erigirse. De tal manera que, en los restos arqueológicos de aquella, su eficiencia se transmite en las subsiguientes. Es la lucha que encarna cada sujeto, digámoslo así, por separarse de lo materno y ligar su deseo a una ley.


La prohibición de la madre se extiende en sus efectos más allá del desarrollo del sujeto singular: se extiende al patrimonio cultural (que no casualmente se denomina patrimonio en nuestras sociedades), a los ideales sociales y al estatus jurídico. La primacía de la Ley de la prohibición de la madre está en la génesis de toda Moral, incluso la compleja red de preceptos que hemos construido en nuestras sociedades modernas. Así se observa cómo se afirman en la sociedad las exigencias de la persona y la universalización de los ideales; lo demuestra el progreso de las formas jurídicas (Lacan).


Por estas mismas razones, para abordar la subjetividad adolescente en nuestros días, no es posible hacerlo si antes no nos proponemos indagar las consecuencias de la crisis que afecta, como hemos dicho, a la familia en tanto institución humana. Consecuencias que no será sin efectos en la constitución subjetiva del individuo. Dato que no es posible minimizar cuando se aborda la clínica del adolescente actual, cuando se abordan las nuevas modalidades del síntoma que presentan las nuevas generaciones ya que, no son aislables, de las tendencias hacia donde vira la familia conyugal y las vicisitudes del matrimonio. Ya que la familia conyugal, como describe Lacan, tiene al menos tres funciones en la formación del nuevo sujeto que adviene al mundo:


1) Encarna al Otro de la autoridad en una figura familiar, cercana, accesible, con quien el adolescente puede medir sus fuerzas sin el riesgo que implica la confrontación fuera del grupo de origen;
2) El sujeto se constituye tanto al modo del adulto, como modelo al que se identifica, como contra su autoridad, con la que rivaliza;
3) Constituye la constelación de representaciones que determinan la vida sexual del sujeto, en el marco de la moral de la pareja parental.


En suma, como afirma Lacan, el Complejo de la familia conyugal le ofrece al sujeto el recinto en el que le es posible confrontarse con los rigores más profundos de su destino, para poner al alcance de su existencia individual el éxito sobre su servidumbre original (indefensión de nacimiento y dependencia psicológica).
Este es el drama existencial al que se ve enfrentado todo sujeto, llamamos adolescencia a este transe, a este paso fundamental al que es esforzado cada individuo. Freud pone en evidencia que el ser humano atraviesa en su desarrollo su drama existencial en dos tiempos: dos oleadas, dice Freud, en su constitución como ser sexuado: la una en la primera infancia (Complejo de Edipo), la segunda en la pubertad, en donde el sujeto se verá en la encrucijada existencial de correr los riesgos más íntimos hacia su autonomía personal.


Es un momento de tensión: es la puesta a prueba de la propia constitución subjetiva; pero es también la puesta a prueba de los estamentos más profundos y escondidos de los adultos a cargo del adolescente. Las nuevas formas del síntoma en los jóvenes dan cuenta de las dificultades que se presentan en la actualidad en esta puesta a prueba.


La desconfianza de la generación adulta sobre la nueva generación: las sospechas, el temor, etc., es un tópico clásico en la literatura especializada. Se ha visto en esta desconfianza en primer lugar la amenaza que representa para los adultos la rebelión adolescente, el cuestionamiento de los valores imperantes, la denuncia de la impostura de la sociedad de los mayores. Pero, quiero señalar, hay otra vertiente más oscura: la desconfianza como falta de Fe en la nueva generación. Como si se dijera: No es esto (la nueva generación) lo deseado. Se ha fracasado como generador de una descendencia ideal. Por lo que el joven nunca está lo suficientemente preparado, apto para la vida autónoma. Es necesario que siga un tiempo más bajo las polleras de mi madre, como decía un paciente en sesión. Siendo que lo que está en juego es la oscura incapacidad por parte del adulto de aceptar un destino que lo desalojará del lugar que ha ostentado hasta ese momento. El retraso al que es sometido el sujeto adolescente, la prolongación ostensible de la adolescencia, oculta la detención que los adultos operan sobre la nueva generación en su deseo de perpetuarse como protagonistas únicos de un destino eternizado. Me estoy refiriendo a un mal propio de nuestra época que se difunde en forma cotidiana en los medios masivos, por ejemplo el modelo de adolescenciación –permítanme este neologismo-, de los personajes famosos. Hay un tapón generacional, podríamos decir, que obstruye en la sociedad moderna, con toda su legislación moderna inclusive, la autonomía de las nuevas generaciones; cuyas consecuencias no se dejan de notar en las nuevas modalidades del síntoma que se observan en la experiencia clínica: anorexia, bulimia, adicciones, etc.

Jean-Jacques Rousseau, quien dedicó su novela Emilio a la exploración de esta etapa de la vida, la adolescencia, pintó en sus páginas el retrato de esa crisis, como la llamaba él, en la cual el sujeto es desalojado de la infancia, en el tránsito de constituirse en hombre. Y escribió cosas como la siguiente: «Tal como el bramido del mar precede con mucha anterioridad a la tempestad, esta tormentosa revolución se anuncia por medio de las pasiones nacientes. Una sorda fermentación advierte de la proximidad del peligro. Un cambio en el humor, arrebatos frecuentes, una continua agitación del ánimo, hacen al niño casi indisciplinable. Se vuelve sordo a la voz que le mantenía dócil: es un león enfebrecido. No conoce a su guía, y no quiere seguir siendo gobernado».


A. Rimbaud, escribió toda su obra poética entre los 15 y los 19 años. Representa aun hoy, pasados más de cien años de su muerte, el joven rebelde por antonomasia, el poeta Vidente como él mismo deseaba reconocerse. Fue la primer figura moderna del adolescente; causante de los escándalos que horrorizaron a sus contemporáneos, al tiempo que inauguraba un antes y un después en la literatura universal. El joven adolescente que denunció en su poética los vaivenes de una sociedad que se derrumbaba y anunció los horrores que sobrecogerían al Siglo XX.


Por último y para terminar, quisiera citar a otro gran escritor que define la adolescencia de un modo extraordinario, y que tal vez haya sido uno de los que utilizaron por primera vez la palabra adolescente en la literatura: me refiero a Víctor Hugo. Dice así: «Ella tenía esta gracia fugitiva que marca la más deliciosa de las transiciones, la adolescencia, los dos crepúsculos mezclados, el comienzo de una mujer en el final de una niña» (en Los trabajadores del Mar).


Muchas gracias.


7 de julio, 2007
Gualeguay, Entre Ríos.

sábado, 1 de noviembre de 2008

::A la Escucha del malestar de los jovenes [1]

por Patricia Gimenez [2]

...en la escuela, el niño o el adolescente que no está dentro de la norma, (ya sea por "más" inteligente o por "menos" inteligente) tiene problemas. La noción de inteligencia en tanto resultado de un test QI está muy presente en la sociedad suiza y tiene consecuencias sobre las posibilidades de aprendizajes a las que el niño tendrá acceso.
El "problema de los jóvenes" se encuentra en los titulares de los diarios suizos desde algunos años. En Suiza franco parlante el número de adolescentes que pide a gritos poder insertarse en el mercado laboral para no quedar "excluidos" del sistema aumenta cada año. Estos jóvenes se encuentran desmotivados y sin formación para hacer frente a las crecientes exigencias laborales; han vividos diferentes rupturas durante su escolaridad obligatoria y la sociedad no les ofrece soluciones.

Para leer este artículo completo: www.letraurbana.com

jueves, 18 de septiembre de 2008

::FILOSOFIA DE LOS DISPOSITIVOS

Fragmento de: "Michel Foucault: Cartografía del poder y del saber"
Antonio Leal [1]

Fuente: (ver artículo completo)
http://www.elmostrador.cl/modulos/noticias/constructor/detalle_noticia.asp?id_noticia=182188

En su breve e iluminado ensayo "¿Qué es la Ilustración?” realiza el esbozo de una nueva teoría crítica que busca superar la limitación de las posiciones incluso de la escuelas de Francfort. Foucault retorna a Kant buscando enraizar su proyecto en la ilustración aún cuando quiere separarse de los pensadores del siglo XVIII. De allí Foucault extrae la problemática de la constitución del sujeto que él vincula con la "voluntad de saber" de Kant. Sostiene que la innovación introducida en la filosofía por Kant consiste en haber vinculado la cuestión de la libertad pública de saber "con una reflexión sobre la historia y un análisis particular del momento especial en que se está escribiendo"

La filosofía de Foucault representa un análisis de "dispositivos", es decir un conjunto multilineal de diferente naturaleza que siguen direcciones diferentes, llevan a cabo procesos siempre en desequilibrio y que se acercan o se alejan unas a otras. De manera que las tres grandes instancias que Foucault distingue, es decir Saber, Poder y Subjetividad, no poseen contornos definitivos sino que son cadenas de variables relaciones entre sí.

Tal como ocurre con los grandes pensadores que avanzan por "Krisis", Foucault descubre en medio de ellas una nueva dimensión, una nueva línea, un nuevo sendero del pensamiento. El filósofo francés afirma que hay líneas de sedimentación y líneas de fisura, por tanto, descubrir las líneas de un dispositivo implica construir una verdadera cartografía o lo que Foucault llama, arqueológicamente, el "trabajo en el terreno".

Las dimensiones de un dispositivo son las curvas de visibilidad y de enunciación y ambas permiten que el dispositivo sea una verdadera máquina para hacer ver y para hacer hablar. La visibilidad indica que cada dispositivo tiene su régimen de luz y por tanto el objeto no existe sin ella, por tanto Foucault mide la historicidad de los dispositivos, en primer lugar, a través de la historicidad de los regímenes de luz, pero también a través de los regímenes de enunciación.

Un dispositivo implica líneas de fuerza que se producen en toda relación de un punto con otro, que es invisible y que según Foucault es la verdadera "dimensión del poder" y que está compuesta también por el saber. A todo ello Foucault agrega las líneas de objetivación, este descubrimiento nace justamente en una crisis producida en el pensamiento de Foucault, que lo obligó a modificar el mapa de los dispositivos para impedir que se cerraran en líneas de fuerza infranqueables y que impusiera contornos definitivos.

Este mecanismo es el que Foucault aplica para estudiar, por ejemplo, el dispositivo de la ciudad ateniense como el primer lugar de invención de una subjetivación, donde la ciudad inventa una línea de fuerza que pasa por la rivalidad de los hombres libres y que son tales en la medida en que son dueños de sí mismo.

'De esta visión, Foucault desprende dos importantes consecuencias para lo que llamaríamos la "filosofía de los dispositivos". El primero es el rechazo de lo universal que según Foucault no explica nada, ya que lo uno, el todo, lo verdadero, el objeto, el sujeto no son universales, sino que son procesos singulares de unificación, de totalización, de verificación, de objetivación, de subjetivación, es decir procesos intrínsecos a un dispositivo particular. Por ello es que la filosofía de Foucault es pragmática, funcionalista, positivista y pluralista.

La otra consecuencia de la filosofía de los dispositivos es el hecho de que se aparta de lo eterno para ocuparse y aprehender lo nuevo que designa las formas de creatividad variable de acuerdo con los dispositivos a partir más que de la originalidad de la regularidad de las enunciaciones. Esto significa que para Foucault la eventual contradicción de los enunciaciones originales no bastan ni para distinguir ni para marcar la novedad de una respecto de la otra.

Novedad y creatividad en el centro de esta concepción donde la subjetivación traza caminos de creación que mueren, se reemprenden, se modifican hasta llegar a la ruptura del antiguo dispositivo.

Lo nuevo es para Foucault lo actual. Su historia es la historia de lo que transcurre, la historia no de lo que somos sino de lo que vamos siendo, de lo que llegaremos a ser, de lo otro, de lo nuevo. Por ello es que la historia es el archivo de lo que somos y de lo que dejamos de ser en tanto que lo actual es lo que vamos siendo.

Foucault puede ser considerado un gran filósofo porque se vale de la historia para, como decía Nietzsche, obrar contra el tiempo, sobre el tiempo, para crear un tiempo futuro que está siempre atento como Foucault lo afirma en "Arqueología del Saber", a lo desconocido, a lo que aparece.


. Los "dispositivos" foucaultianos, como plantea Gilles Deleuze, son conjuntos multilineales, especie de ovillos o madejas. "Está compuesto de líneas de diferente naturaleza y esas líneas del dispositivo no abarcan ni rodean sistemas, cada uno de los cuales sería homogéneo por su cuenta (el objeto, el sujeto, el lenguaje), sino que siguen direcciones diferentes, forman procesos siempre en desequilibrio y esas líneas tanto se acercan unas a otras como se alejan unas de otras. Cada línea está quebrada y sometida a variaciones de dirección (bifurcada, ahorquillada) sometida a derivaciones. Los objetos visibles, las enunciaciones formulables, las fuerzas en ejercicio, los sujetos en posición son como vectores o tensores". Puede visualizarse la coincidencia que existe entre la figura del "dispositivo" y la del "rizoma". Como plantearon Gilles Deleuze y Félix Guattari, el "rizoma" conecta cualquier punto con otro cualquiera, no remitiendo cada uno de sus rasgos a elementos de la misma naturaleza. Es "un sistema acentrado, no jerárquico y no significante, sin General, ni memoria organizadora o autónoma central, definido únicamente por una circulación de estados". Puede plantearse una nueva coincidencia esta vez con Internet, la red de redes, que puede ser definida a partir de estas dos figuras.
[1] Antonio Leal es diputado del Partido por la Democracia (PPD) y sociólogo

::¿QUÉ ES UN DISPOSITIVO? GILLES DELEUZE

Gilles Deleuze

Fuente:http://royalcaute.blogspot.com/2008/08/qu-es-un-dispositivo-gilles-deleuze.html


La filosofía de Foucault se presenta a menudo como un análisis de "dispositivos" concreto. Pero ¿qué es un dispositivo? En primer lugar, es una especie de ovillo o madeja, un conjunto multilineal. Está compuesto de líneas de diferente naturaleza y esas líneas del dispositivo no abar­can ni rodean sistemas cada uno de los cuales sería homogéneo por su cuenta (el objeto, el sujeto, el lenguaje), sino que siguen direcciones dife­rentes, forman procesos siempre en desequilibrio y esas líneas tanto se acercan unas a otras como se alejan unas de otras. Cada línea está que­brada y sometida a variaciones de dirección (bifurcada, ahorquillada), sometida a derivaciones. Los objetos visibles, las enunciaciones formulables, las fuerzas en ejercicio, los sujetos en posición son como vectores o tensores. De manera que las tres grandes instancias que Foucault dis­tingue sucesivamente (Saber, Poder y Subjetividad) no poseen en modo alguno contornos definitivos, sino que son cadenas de variables relacio­nadas entre sí. Es siempre en una crisis cuando Foucault descubre una nueva dimensión, una nueva línea. Los grandes pensadores son algún tanto sísmicos; no evolucionan, sino que avanzan por crisis, por sacudi­das. Pensar atendiendo a líneas móviles era la manera de proceder de Herman Melville, y en él había líneas de pesca, líneas de inmersión, pe­ligrosas y hasta mortales. Hay líneas de sedimentación, dice Foucault, pero también líneas de "fisura", de "fractura". Desenmarañar las líneas de un dispositivo es en cada caso levantar un mapa, cartografiar, reco­rrer tierras desconocidas, y eso es lo que Foucault llama el "trabajo en el terreno". Hay que instalarse en las líneas mismas, que no se contentan sólo con componer un dispositivo, sino que lo atraviesan y lo arrastran, de norte a sur, de este a oeste o en diagonal.
Las dos primeras dimensiones de un dispositivo, o las que Fou­cault distingue en primer término, son curvas de visibilidad y curvas de enunciación. Lo cierto es que los dispositivos son como las máquinas de 1 Raymond Roussel, según las analiza Foucault; son máquinas para hacer ¡ ver y para hacer hablar. La visibilidad no se refiere a una luz en general ] que iluminara objetos preexistentes; está hecha de líneas de luz que for­man figuras variables e inseparables de este o aquel dispositivo. Cada dispositivo tiene su régimen de luz, la manera en que ésta cae, se esfu­ma, se difunde, al distribuir lo visible y lo invisible, al hacer nacer o de­saparecer el objeto que no existe sin ella. No es sólo pintura, sino que es
también arquitectura; tal es el "dispositivo prisión" como máquina óptica para ver sin ser visto. Si hay una historicidad de los dispositivos, ella es la historicidad de los regímenes de luz, pero es también la de los regí­menes de enunciación. Pues las enunciaciones a su vez remiten a líneas de enunciación en las que se distribuyen las posiciones diferenciales de sus elementos; y, si las curvas son ellas mismas enunciaciones, lo son porque las enunciaciones son curvas que distribuyen variables y porque una ciencia en un determinado momento o un género literario o un esta­do del derecho o un movimiento social se definen precisamente por regí­menes de enunciaciones. No son ni sujetos ni objetos, sino que son regímenes que hay que definir en el caso de lo visible y en el caso de lo enunciable, con sus derivaciones, sus transformaciones, sus mutaciones. Y en cada dispositivo las líneas atraviesan umbrales en función de los cuales son estéticas, científicas, políticas, etcétera.
En tercer lugar, un dispositivo implica líneas de fuerzas. Parecería que éstas fueran de un punto singular a otro situado en las líneas prece­dentes; de alguna manera "rectifican" las curvas anteriores, trazan tan­gentes, envuelven los trayectos de una línea con otra , operan idas y ve­nidas, desde el ver al decir e inversamente, actuando como flechas que no cesan de penetrar las cosas y las palabras, que no cesan de librar una batalla. La línea de fuerzas se produce "en toda relación de un pun­to con otro" y pasa por todos los lugares de un dispositivo. Invisible e in­decible, esa línea está estrechamente mezclada con las otras y sin em­bargo no se la puede distinguir. Es la línea que corresponde a Foucault y cuya trayectoria él vuelve a encontrar también en Roussel, en Brisset, en los pintores Magritte o Rebeyrolle. Se trata de la "dimensión del po­der", y el poder es la tercera dimensión del espacio interno del dispositi­vo, espacio variable con los dispositivos. Esta dimensión se compone, co­mo el poder, con el saber.
Por fin Foucault descubre las líneas de subjetivación. Esta nueva di­mensión suscitó ya tantos malentendidos que dio trabajo precisar sus condiciones. Más que ningún otro, este descubrimiento nace de una cri­sis producida en el pensamiento de Foucault, como si éste hubiera teni­do que modificar el mapa de los dispositivos, encontrarles una nueva orientación posible, para no dejarlos que se cerraran simplemente en lí­neas de fuerza infranqueables, que impusieran contornos definitivos. Leibniz expresaba de manera ejemplar este estado de crisis que vuelve a lanzar el pensamiento cuando cree uno que todo está casi resuelto: se creía uno en puerto seguro, pero se encuentra lanzado ahora en plena mar. Y Foucault por su cuenta presiente que los dispositivos que analiza no pueden ser circunscritos por una línea envolvente sin que aun otros vectores no pasen por arriba o por abajo: "¿Cruzar la línea, como pasar al otro lado?", dice Foucault. Esta manera de pasar la línea de fuerzas es lo que produce cuando ella se curva, forma meandros, se hunde y se hace subterránea o, mejor dicho, cuando la fuerza, en lugar de entrar en relación lineal con otra fuerza, se vuelve sobre sí misma, se ejerce sobre sí misma o se afecta ella misma. Esta dimensión del sí-mismo no es en modo alguno una determinación preexistente que ya estuviera hecha. También aquí una línea de subjetivación es un proceso, es la producción de subjetividad en un dispositivo: una línea de subjetivación debe hacer­se en la medida en que el dispositivo lo deje o lo haga posible. Es hasta una línea de fuga. Escapa a las líneas anteriores, se escapa. El sí-mismo no es ni un saber ni un poder. Es un proceso de individuación que tiene que ver con grupos o personas y que se sustrae a las relaciones de fuer­zas establecidas como saberes constituidos: es una especie de plusvalía. No es seguro que todo dispositivo lo implique.
Foucault considera el dispositivo de la ciudad ateniense como el primer lugar de invención de una subjetivación: según la definición ori­ginal que da Foucault, la ciudad inventa una línea de fuerzas que pasa por la rivalidad de los hombres libres. Ahora bien, de esta línea, en la que un hombre libre puede mandar a otro, se destaca una muy diferente según la cual aquel que manda a hombres libres debe a su vez ser dueño de sí mismo. Son estas reglas facultativas de la dominación de uno mis­mo las que constituyen una subjetivación, autónoma, aun cuando ulte­riormente esté llamada a suministrar nuevos saberes y a inspirar nuevos poderes. Se preguntará uno si las líneas de subjetivación no son el borde extremo de un dispositivo y si ellas no esbozan el paso de un dis­positivo a otro; de esta manera prepararían las "líneas de fractura". Y lo mismo que las demás líneas, éstas de subjetivación no tienen fórmula general. Brutalmente interrumpida, la indagación de Foucault debía mostrar que los procesos de subjetivación asumían eventualmente otros modos diferentes del modo griego, por ejemplo, en los dispositivos cris­tianos, en las sociedades modernas, etcétera. ¿Acaso no pueden invocar­se dispositivos en los que la subjetivación no pasa ya por la vida aristo­crática o la existencia estetizada del hombre libre, sino que pasa por la existencia marginal del "excluido"? Así, el sinólogo Tokei explica cómo el esclavo liberado perdía de algún modo su condición social y se encontra­ba remitido a una subjetividad solitaria, quejumbrosa, a una existencia elegiaca de la que posteriormente extraería nuevas formas de poder y de saber. El estudio de las variaciones de los procesos de subjetivación pa­rece ser una de esas tareas fundamentales que Foucault dejó a quienes habrían de seguirlo. Nosotros creemos en la extrema fecundidad de esta investigación que las actuales empresas intelectuales referentes a una historia de la vida privada sólo comprenden parcialmente. Lo que se subjetiviza son tanto los nobles, aquellos que dicen, según Nietzsche, "nosotros los buenos" como los (aunque en otras condiciones) los exclui­dos, los malos, los pecadores, o bien los ermitaños o bien las comunida­des monacales o bien los heréticos: toda una tipología de las formaciones subjetivas en dispositivos móviles. Y por todas partes hay marañas que es menester desmezclar: producciones de subjetividad se escapan de los poderes y de los saberes de un dispositivo para colocarse en los poderes y saberes de otro, en otras formas por nacer.
Los dispositivos tienen, pues, como componentes líneas de visibili­dad, de enunciación, líneas de fuerzas, líneas de subjetivación, líneas de
ruptura, de fisura, de fractura que se entrecruzan y se mezclan mien­tras unas suscitan otras a través de variaciones o hasta de mutaciones de disposición. De esta circunstancia se desprenden dos importantes consecuencias para una filosofía de los dispositivos. La primera es el re­pudio de los universales. El universal, en efecto, no explica nada, sino que lo que hay que explicar es el universal mismo. Todas las líneas son líneas de variación que no tienen ni siquiera coordenadas constantes. Lo uno, el todo, lo verdadero, el objeto, el sujeto no son universales, sino que son procesos singulares de unificación, de totalización, de verifica­ción, de objetivación, de subjetivación, procesos inmanentes a un deter­minado dispositivo. Y cada dispositivo es también una multiplicidad en la que operan esos procesos en marcha, distintos de aquellos procesos que operan en otro dispositivo. En este sentido, la filosofía de Foucault es pragmática, funcionalista, positivista, pluralista. Tal vez lo que plan­tee el mayor problema sea la razón porque procesos de racionalización pueden operar sobre segmentos o regiones de todas las líneas considera­das. Foucault acredita a Nietzsche con una historicidad de la razón y se­ñala toda la importancia de una investigación epistemológica sobre las diversas formas de racionalidad en el saber (Koyré, Bachelard, Canguilhem) y de una investigación sociopolítica de los modos de racionalidad en el poder (Max Weber). Tal vez él mismo se reserva la tercera línea, el estudio de los tipos de lo "razonable" en eventuales sujetos. Pero lo que Foucault rechaza esencialmente es la identificación de esos procesos con una razón por excelencia. Recusa toda restauración de universales de reflexión de comunicación, de consenso. Se puede decir que en este sen­tido sus relaciones con la escuela de Francfort y con los sucesores de esa escuela son una larga serie de malentendidos de los cuales Foucault no es responsable. Y así como no hay universalidad de un sujeto fundador o de una razón por excelencia que permita juzgar los dispositivos, tampo­co hay universales de la catástrofe en los que la razón se enajene, se de­rrumbe de una vez por todas. Como le dice Foucault a Gérard Raulet, no hay una bifurcación de la razón; lo que ocurre es que ella no cesa de bi­furcarse y hay tantas bifurcaciones y ramificaciones como instauracio­nes, tantos derrumbes como construcciones, según los cortes practicados por los dispositivos, y "no hay ningún sentido en la proposición según la cual la razón es un largo relato que ha terminado ahora". Desde este punto de vista, lo que se objeta a Foucault es la cuestión de saber cómo se puede estimar el valor relativo de un dispositivo si no se pueden invo­car valores trascendentes como coordenadas universales; y ésta es una cuestión que puede hacernos retroceder por falta de sentido también ella. ¿Se dirá que todos los dispositivos valen (nihilismo)? Hace ya mu­cho que pensadores como Spinoza o Nietzsche mostraron que los modos de existencia debían pesarse según criterios inmanentes, según su tenor de "posibilidades", de libertad, de creatividad sin apelar a valores tras­cendentes. Foucault hasta hará alusión a criterios "estéticos", entendi­dos como criterios de vida, que sustituyen cada vez por una evaluación inmanente las pretensiones de un juicio trascendente. Cuando leemos los últimos libros de Foucault debemos esforzarnos lo más posible para comprender el programa que propone a sus lectores. ¿Una estética in­trínseca de los modos de existencia como última dimensión de los dispo­sitivos?
La segunda consecuencia de una filosofía de los dispositivos es un cambio de orientación que se aparta de lo eterno para aprehender lo nuevo. Lo nuevo no designa la supuesta moda, sino que por el contrario se refiere a la creatividad variable según los dispositivos: de conformi­dad con la interrogación que comenzó a nacer en el siglo XX, ¿cómo es posible en el mundo la producción de algo nuevo? Verdad es que en toda su teoría de la enunciación, Foucault rechaza explícitamente la "origi­nalidad" de una enunciación como criterio poco pertinente, poco intere­sante. Lo que quiere es considerar únicamente la "regularidad" de las enunciaciones. Pero lo que Foucault entiende por regularidad es la mar­cha de la curva que pasa por los puntos singulares o los valores diferen­ciales del conjunto enunciativo (así como definirá las relaciones de fuer­za por distribuciones de singularidades dentro de un campo social). Cuando recusa la originalidad de la enunciación, Foucault quiere decir que la eventual contradicción de dos enunciaciones no basta para distin­guirlas ni para marcar la novedad de una respecto de la otra. Pues lo que cuenta es la novedad del régimen de enunciación mismo que puede comprender enunciaciones contradictorias. Por ejemplo, se preguntará uno qué régimen de enunciaciones aparece con el dispositivo de la revo­lución francesa o de la revolución bolchevique: lo que cuenta es la nove­dad del régimen, no la originalidad de la enunciación. Todo dispositivo se define pues por su tenor de novedad y creatividad, el cual marca al mismo tiempo su capacidad de transformarse o de usurarse y en prove­cho de un dispositivo del futuro. En la medida en que se escapan de las dimensiones de saber y de poder, las líneas de subjetivación parecen es­pecialmente capaces de trazar caminos de creación que no cesan de abortar, pero tampoco de ser reanudados, modificados, hasta llegar a la ruptura del antiguo dispositivo. Los estudios todavía inéditos de Fou­cault sobre los diversos procesos cristianos abren sin duda numerosos caminos en este campo. No ha de creerse empero que la producción de subjetividad corresponda exclusivamente a la religión; las luchas anti­rreligiosas son también creadoras, así como los regímenes de luz, de enunciación, pasan por los dominios más diversos. Las subjetivaciones modernas, la luz misma, las enunciaciones y los poderes ya no se pare­cen a los de los griegos ni a los de los cristianos.
Pertenecemos a ciertos dispositivos y obramos en ellos. La novedad de unos dispositivos respecto de los anteriores es lo que llamamos su actualidad, nuestra actualidad. Lo nuevo es lo actual. Lo actual no es lo que somos sino que es más bien lo que vamos siendo, lo que llegamos a ser, es decir, lo otro, nuestra diferente evolución. En todo dispositivo hay que distinguir lo que somos ( lo que ya no somos) y lo que estamos, sien­do: la parte de la historia y la parte de lo actual. La historia es el archi­vo, la configuración de lo que somos y dejamos de ser, en tanto que lo actual es el esbozo de lo que vamos siendo. De modo que la historia o el ar­chivo es lo que nos separa de nosotros mismos, en tanto que lo actual es eso otro con lo cual ya coincidimos. A veces se ha creído que Foucault trazaba el cuadro de las sociedades modernas como otros tantos disposi­tivos disciplinarios, por oposición a los viejos dispositivos de la sobera­nía. Pero no hay nada de eso: las disciplinas descritas por Foucault son la historia de lo que poco a poco dejamos de ser, y nuestra actualidad se dibuja en disposiciones de control abierto y continuo, disposiciones muy diferentes de las recientes disciplinas cerradas. Foucault está de acuer­do con Burroughs, quien anuncia nuestro futuro controlado antes que disciplinado. La cuestión no es saber si esto es mejor o peor. Pues tam­bién apelamos a producciones de subjetividad capaces de resistir a esta nueva dominación, muy diferentes de aquellas que se ejercían antes contra las disciplinas. ¿Una nueva luz, nuevas enunciaciones, una nue­va potencia, nuevas formas de subjetivación? En todo dispositivo debe­mos desenmarañar y distinguir las líneas del pasado reciente y las lí­neas del futuro próximo, la parte del archivo y la parte de lo actual, la parte de la historia y la parte del acontecer, la parte de la analítica y ­la parte del diagnóstico. Si Foucault es un gran filósofo, lo es porque se valió de la historia en provecho de otra cosa; como decía Nietzsche, obrar contra el tiempo y así sobre el tiempo en favor de un tiempo futu­ro. Pues lo que se manifiesta como lo actual o lo nuevo, según Foucault, es lo que Nietzsche llamaba lo intempestivo, lo inactual, ese acontecer ¿ que se bifurca con la historia, ese diagnóstico que toma el relevo del análisis por otros caminos. No se trata de predecir, sino de estar atento á lo desconocido que llama a nuestra puerta. Nada lo ilustra mejor que un pasaje fundamental de La arqueología del saber, válido para toda la obra (pág. 172):

"El análisis del archivo implica pues una región privilegiada: a la vez cercana a nosotros, pero diferente de nuestra actualidad; es el reborde del tiempo que rodea nuestro presente, que esté suspendido sobre él y que lo indica en su alteridad; es lo que, fuera de nosotros, nos delimita. La des­cripción del archivo despliega sus posibilidades (y el dominio de sus posibi­lidades) partiendo de discursos que justamente acaban de dejar de ser los nuestros; su umbral de existencia está instaurado por el hiato que nos se­para de aquello que ya no podemos decir y de aquello que cae fuera de nuestra práctica discursiva; ésta comienza con el afuera de nuestro len­guaje, su lugar es la diferencia de nuestras propias prácticas discursivas. En este sentido vale por nuestro diagnóstico. No porque nos permita tra­zar el cuadro de nuestros rasgos distintivos y esbozar de antemano la figu­ra que tendremos en el futuro. Pero nos desprende de nuestras continui­dades; disipa esa identidad temporal en la que nos gusta mirarnos para conjurar las rupturas de la historia; rompe el hilo de las teleologías tras­cendentales, y allí donde el pensamiento antropológico interrogaba al ser del hombre o sus subjetividades [ese análisis!, hace estallar lo otro y el afuera. El diagnóstico así entendido no establece la comprobación de nues­tra identidad por el juego de las distinciones. Establece que nosotros so­mos diferencia, que nuestra razón es la diferencia de los discursos, nuestra historia la diferencia de los tiempos, nuestro yo la diferencia de las máscaras".
Las diferentes líneas de un dispositivo se reparten en dos grupos, líneas efe estratificación o de sedimentación y líneas de actualización o de creatividad. La consecuencia última de este método alcanza a toda la obra de Foucault. En la mayor parte de sus libros, Foucault determina un archivo preciso, con medios históricos extremadamente nuevos, so­bre el hospital general en el siglo XVII, sobre la clínica en el siglo XVIII, sobre la cárcel en el siglo XIX, sobre la subjetividad en la Grecia antigua y luego en el cristianismo. Pero ésta representa la mitad de su tarea. En efecto, por preocupación de rigor, por la voluntad de no mezclarlo todo, por confianza en el lector, Foucault no expone la otra mitad. La formula explícitamente sólo en las conversaciones contemporáneas de cada uno de sus grandes libros: ¿qué es hoy la locura, la cárcel, la sexualidad? ¿Qué nuevos modos de subjetivación vemos aparecer hoy, modos que ciertamente no son ni griegos ni cristianos? Especialmente esta última cuestión preocupa a Foucault hasta el final (no somos ya griegos y ni si­quiera cristianos). Si Foucault asignó hasta el final de su vida tanta im­portancia a sus conversaciones en Francia y más aun en el extranjero, ello no se debe a su gusto por las entrevistas, sino a que así trazaba esas líneas de actualización que exigían un modo de expresión diferente del modo de expresión propio de los grandes libros. Las conversaciones son diagnósticos. En Foucault ocurre como en Nietzsche, de quien es difícil leer las obras sin tener en cuenta el Nachlass contemporáneo de cada una de ellas. La obra completa de Foucault, tal como la conciben Defert y Ewald, no puede separar los libros, que nos han marcado a todos, y las conversaciones que nos arrastran hacia un futuro, hacia un llegar a ser: los estratos y las actualidades.
Reseña de las discusiones
M. Karkeits observa que Gilles Deleuze no ha empleado la palabra "verdad". ¿Dónde habrá de situarse al decir la verdad de que habla Fou­cault en sus últimas conversaciones? ¿Se trata de un dispositivo en sí mismo? ¿O es una dimensión de todo dispositivo? Gilles Deleuze respon­de que en Foucault no hay ninguna universalidad de lo verdadero. La verdad designa el conjunto de las producciones que se realizan en el in­terior de un dispositivo. Un dispositivo comprende verdades de enuncia­ción, verdades de luz y de visibilidad, verdades de fuerza, verdades de subjetivación. La verdad es la realización de las líneas que constituyen el dispositivo. Extraer del conjunto de los dispositivos una voluntad de verdad que pase de uno a otro como una constante es una proposición desprovista de sentido en Foucault.
Manfred Frank observa que la filosofía de Foucault pertenece a una tradición poshegeliana y posmarxista que quiso romper con el universo propio del pensamiento de la ilustración. Sin embargo, uno en­cuentra en Foucault toda clase de universales: dispositivos, discursos, archivos, etcétera, que prueban que la ruptura con el universal no es ra­dical. En lugar de un solo universal, tenemos múltipes universales y en varios niveles.
Gilles Deleuze subraya que la verdadera frontera está entre constantes y variables. La crítica de los universales puede traducirse en una
pregunta: ¿Cómo es posible que algo nuevo surja en el mundo? Otros filósofos, Whitehead, Bergson, hicieron de esta pregunta la cuestión fundamental de la filosofía moderna. Poco importa que se empleen términos generales para pensar los dispositivos: son nombres de variables.
Toda constante queda suprimida. Las líneas que componen los dispositi­vos afirman variaciones continuas. Ya no hay universales, es decir, sólo
hay líneas de variación. Los términos generales son coordenadas que no
tienen otro sentido que el de hacer posible la estimación de una variación continua. _
Raymond Bellour se pregunta dónde conviene situar los textos de
Foucault que se refieren al arte: entre los libros y, por lo tanto, en el archivo o entre las conversaciones y, por lo tanto, en lo actual. I
Gilles Deleuze recuerda el proyecto de Foucault de escribir un libro sobre Manet. En ese libro, Foucault habría analizado sin duda, más que las líneas y los colores, el régimen de luz de Manet. Ese libro habría per­tenecido al archivo. Las conversaciones habrían extraído del archivo nuestras líneas de actualidad.
Foucault probablemente habría dicho: Manet es lo que el pintor deja de ser. Esto nada quita a la grandeza de Manet. Pues la grandeza de lo que Manet es está en el devenir de Manet en el momento en que pinta. Esas conversaciones habrían consistido en mostrar las líneas de fisura y de fractura que hacen que los pintores de hoy entren en regíme­nes de luz de los cuales se dirá: son otros, es decir, que hay otra evolu­ción de la luz.
También en el caso de las artes hay complementariedad de los dos aspectos de la analítica (de lo que somos y por eso mismo de lo que cesa­mos de ser) y del diagnóstico (el devenir diferente al que llegamos). La analítica de Manet implica un diagnóstico de lo que llega a ser la luz a partir de Manet y después de él.
Walter Seitter se asombra por el "fisicismo" de que está penetrada la exposición de Gilles Deleuze.
Gilles Deleuze rechaza esta expresión en la medida en que podría hacer suponer que, bajo los regímenes de luz, habría una luz bruta físi­camente enunciable. Lo físico es un umbral de visibilidad y de enuncia­ción. En un dispositivo no hay nada dado que esté en el estado salvaje. Pero que haya un régimen físico de la luz, que haya líneas de luz, que haya ondas y vibraciones, ¿por qué no?
Fati Triki se pregunta cómo introducir en los dispositivos la posibi­lidad de una demolición de las técnicas modernas de la servidumbre. ¿Dónde se pueden localizar las prácticas de Michel Foucault?
Gilles Deleuze indica que no hay una respuesta general. Si en Fou­cault hay diagnóstico, ello se debe a que hay que discernir, en cada dis­positivo, sus líneas de fisura y de fractura. En ciertos momentos esas lí­neas se sitúan en el nivel de los poderes, en otros se sitúan en el nivel de los saberes. De manera más general habría que decir que las líneas de subjetivación indican las fisuras y las fracturas. Pero aquí se trata de una casuística. Hay que evaluar según los casos, según el tenor del dis­positivo. Si se da una respuesta general, se suprime esa disciplina que es tan importante como la arqueología, la disciplina del diagnóstico.
Fati Triki se pregunta si la filosofía de Foucault logra atravesar los muros del Occidente. ¿Es una filosofía extramuros?
Gilles Deleuze: durante mucho tiempo Foucault limitó su método a breves secuencias de la historia francesa. Pero en los últimos libros con­sidera una secuencia larga, a partir de los griegos. ¿Puede hacerse geo­gráficamente la misma extensión? ¿Puede uno valerse de métodos aná­logos al de Foucault para estudiar los dispositivos orientales o los del Medio Oriente? Ciertamente, porque el lenguaje de Foucault, que enfoca las cosas como paquetes de líneas, como madejas, como conjuntos multilineales es de tipo oriental.

::QUÉ ES UN DISPOSITIVO.Giorgio Agamben

Giorgio Agambem
Fuente: http://libertaddepalabra.tripod.com/id11.html

Las cuestiones terminológicas son importantes en filosofía. Como dijo una vez un filósofo por el que tengo la mayor estima, la terminología es el momento poético del pensamiento. Pero esto no significa que los filósofos necesariamente deban definir siempre sus términos técnicos. Platón nunca definió el más importante de sus términos: idea. Otros, en cambio, como Spinoza y Leibniz, prefieren definir more geometrico sus términos técnicos. Y no sólo los sustantivos, sino cualquier parte del discurso, para un filósofo, puede adquirir dignidad terminológica. Se ha señalado que, en Kant, el adverbio gleichwohl es usado como un terminustechnicus. Así, en Heidegger, el guión en expresiones como in-der-Welt-sein tiene un evidente carácter terminológico. Y en el último escrito de Gilles Deleuze, La inmanencia: una vida…, tanto los dos puntos como los puntos suspensivos son términos técnicos, esenciales para la comprensión del texto. La hipótesis que quiero proponerles es que la palabra “dispositivo”, que da el título a mi conferencia, es un término técnico decisivo en la estrategia del pensamiento de Foucault. Lo usa a menudo, sobre todo a partir de la mitad de los años setenta, cuando empieza a ocuparse de lo que llamó la “gubernamentalidad” o el “gobierno” de los hombres. Aunque, propiamente, nunca dé una definición, se acerca a algo así como una definición en una entrevista de 1977 (Dits et ecrits, 3, 299): “Lo que trato de indicar con este nombre es, en primer lugar, un conjunto resueltamente heterogéneo que incluye discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas, brevemente, lo dicho y también lo no-dicho, éstos son los elementos del dispositivo. El dispositivo mismo es la red que se establece entre estos elementos.”“…por dispositivo, entiendo una especie -digamos- de formación que tuvo por función mayor responder a una emergencia en un determinado momento. El dispositivo tiene pues una función estratégica dominante…. El dispositivo está siempre inscripto en un juego de poder” “Lo que llamo dispositivo es mucho un caso mucho más general que la episteme. O, más bien, la episteme es un dispositivo especialmente discursivo, a diferencia del dispositivo que es discursivo y no discursivo”.Resumamos brevemente los tres puntos: 1) Es un conjunto heterogéneo, que incluye virtualmente cualquier cosa, lo lingüístico y lo no-lingüístico, al mismo título: discursos, instituciones, edificios, leyes, medidas de policía, proposiciones filosóficas, etc. El dispositivo en sí mismo es la red que se establece entre estos elementos.2) El dispositivo siempre tiene una función estratégica concreta y siempre se inscribe en una relación de poder.3) Es algo general, un reseau, una “red”, porque incluye en sí la episteme, que es, para Foucault, aquello que en determinada sociedad permite distinguir lo que es aceptado como un enunciado científico de lo que no es científico .Quisiera tratar de trazar, ahora, una genealogía sumaria de este término, primero dentro de la obra de Foucault y luego en un contexto histórico más amplio. A finales de los años sesenta, más o menos en el momento en que escribe La arqueología del saber, y para definir el objeto de sus investigaciones, Foucault no usa el término dispositivo sino aquel, etimológicamente parecido, “positivité”, positividad. De nuevo sin definirlo. Muchas veces me pregunté dónde hubiese encontrado Foucault este término, hasta el momento en que, no hace muchos meses, releí el ensayo de Jean Hyppolite, Introduction à la philosophie de Hegel. Ustedes probablemente conocen la estrecha relación que unía a Foucault con Hyppolite, a quien a veces define como “mi maestro” (Hyppolite fue efectivamente su profesor, primero, durante el Khâgne en el bachillerato Henri IV y, luego, en la École normal. El capítulo tercero del ensayo de Hyppolite se titula: “Raison et histoire. Les idées de positivité et de destin”. Aquí, concentra su análisis en dos obras hegelianas del llamado período de Berna y Francfort, 1795-96: la primera es El espíritu del cristianismo y su destino y, la segunda – de donde proviene el términos que nos interesa –, La positividad de la religión cristiana (Die Positivität derchrisliche Religion). Según Hyppolite, “destino” y “positividad” son dos conceptos-clave del pensamiento hegeliano. En particular, el término “positividad” tiene en Hegel su lugar propio en la oposición entre “religión natural” y “religión positiva”. Mientras la religión natural concierne a la relación inmediata y general de la razón humana con lo divino, la religión positiva o histórica comprende el conjunto de las creencias, de las reglas y de los rituales que en cierta sociedad y en determinado momento histórico les son impuestos a los individuos desde el exterior. “Una religión positiva”, escribe Hegel en un paso que Hyppolite cita, “implica sentimientos, que son impresos en las almas mediante coerción, y comportamientos, que son el resultado de una relación de mando y obediencia y que son cumplidos sin un interés directo” (J.H., Introd. Seuil, Paris 1983, p.43). Hyppolite muestra cómo la oposición entre naturaleza y positividad corresponde, en este sentido, a la dialéctica entre libertad y coerción, y entre razón e historia. En un pasaje que no puede no haber suscitado la curiosidad de Foucault y que contiene algo más que un presagio de la noción de dispositivo, Hyppolite escribe: “Se ve aquí el nudo problemático implícito en el concepto de positividad, y los sucesivos intentos de Hegel para unir dialécticamente – una dialéctica que todavía no ha tomado conciencia de sí misma – la razón pura (teórica y, sobretodo, práctica) y la positividad, es decir, el elemento histórico. En cierto sentido, la positividad es considerada por Hegel como un obstáculo para la libertad humana, y como tal es condenada. Investigar los elementos positivos de una religión y, ya se podría añadir, de un estado social significa descubrir lo que en ellos es impuesto a los hombres mediante coerción, lo que opaca la pureza de la razón. Pero, en otro sentido, que en el curso del desarrollo del pensamiento hegeliano acaba prevaleciendo, la positividad tiene que ser conciliada con la razón, que pierde entonces su carácter abstracto y se adecua a la riqueza concreta de la vida. Se comprende, entonces, cómo el concepto de positividad está en el centro de las perspectivas hegelianas” (46).Si “positividad” es el nombre que, según Hyppolite, el joven Hegel da al elemento histórico, con toda su carga de reglas, rituales e instituciones impuestas a los individuos por un poder externo, pero que es, por así decir, interiorizado en los sistemas de creencias y sentimientos; entonces, tomando en préstamo este término, que se convertirá más tarde en “dispositivo”, Foucault toma partido respecto de un problema decisivo y que es también su problema más propio: la relación entre los individuos como seres vivientes y el elemento histórico. Entendiendo con este término el conjunto de las instituciones, de los procesos de subjetivación y de las reglas en que se concretan las relaciones de poder. El objetivo último de Foucault, sin embargo, no es, como en Hegel, el de reconciliar los dos elementos. Y tampoco el de enfatizar el conflicto entre ellos. Se trata, para él, más bien, de investigar los modos concretos en que las positividades o los dispositivos actúan en las relaciones, en los mecanismos y en los “juegos” del poder. Debería quedar claro, entonces, en qué sentido al inicio de esta conferencia propuse como hipótesis que el término “dispositivo” es un término técnico esencial del pensamiento de Foucault. No se trata de un término particular, que se refiera solamente a tal o a cual tecnología de poder. Es un término general, que tiene la misma amplitud que, según Hyppolite, el término “positividad” tiene para el joven Hegel y, en la estrategia de Foucault, viene a ocupar el lugar de aquellos que define, críticamente, como “los universales”, les universaux. Foucault, como saben, siempre rechazó ocuparse de esas categorías generales o entes de razón que llama “los universales”, como el Estado, la Soberanía, la Ley, el Poder. Pero esto no significa que no hay, en su pensamiento, conceptos operativos de carácter general. Los dispositivos son, precisamente, lo que en la estrategia foucaultiana ocupa el lugar de los Universales: no simplemente tal o cual medida de policía, tal o cual tecnología de poder y tampoco una mayoría conseguida por abstracción; sino, más bien, como dijo en la entrevista del 1977, “la red, el reseau, que se establece entre estos elementos.”Tratemos de examinar, ahora, la definición del término “dispositivo” que se encuentra en los diccionarios franceses de empleo común. Éstos distinguen tres sentidos del término: 1) un sentido jurídico en sentido estricto: “el dispositivo es la parte de un juicio que contiene la decisión por oposición a los motivos”. Es decir: la parte de la sentencia (o de una ley) que decide y dispone.2) un sentido tecnológico: “la manera en que se disponen las piezas de una máquina o de un mecanismo y, por extensión, el mecanismo mismo”.3) un sentido militar: “el conjunto de los medios dispuestos conformemente a un plan”
Todos estos sentidos, los tres, están presentes de algún modo en el uso foucaultiano. Pero los diccionarios, en particular los que no tienen un carácter histórico-etimológico, funcionan dividiendo y separando los varios sentidos de un término. Esta fragmentación, sin embargo, generalmente corresponde al desarrollo y a la articulación histórica de un único sentido original, que es importante no perder de vista. En el caso del término “dispositivo”, ¿cuál es este sentido? Ciertamente, el término, tanto en el empleo común como en el foucaultiano, parece referir a la disposición de una serie de prácticas y de mecanismos (conjuntamente lingüísticos y no lingüísticos, jurídicos, técnicos y militares) con el objetivo de hacer frente a una urgencia y de conseguir un efecto.
Pero, ¿en cuál estrategia de praxis o pensamiento, en qué contexto histórico se originó el término moderno? En los últimos tres años, me introduje cada vez en una investigación de la que sólo ahora comienzo a entrever el final y que se puede definir, con cierta aproximación, como una genealogía teológica de la economía. En los primeros siglos de la historia de la Iglesia –digamos entre los siglos segundo y sexto - el término griego oikonomía desempeñó una función decisiva en la teología. Ustedes saben que oikonomía significa, en griego, la administración del oikós, de la casa y, más generalmente, gestión, management. Se trata, como dice Aristóteles, no de un paradigma epistémico, sino de una regla, de una actividad práctica, que tiene que enfrentar, cada vez, un problema y una situación particular. ¿Por qué los padres sintieron la necesidad de introducir este término en la teología?¿Cómo se llegó a hablar de una economía divina? Se trató, precisamente, de un problema extremadamente delicado y vital, quizás, si me permiten el juego de palabras, de la cuestión crucial de la historia de la teología cristiana: la Trinidad. Cuando, en el curso del segundo siglo, se empezó a discutir de una Trinidad de figuras divinas, el Padre, el Hijo y el Espíritu, hubo, como se podía espera, una fuerte resistencia dentro de la iglesia por parte de personas razonables que pensaron con espanto que, de este modo, se corría el riesgo de reintroducir el politeísmo y el paganismo enla fe cristiana. Para convencer a estos obstinados adversarios (que fueron finalmente definidos como “monarquianos”, es decir,partidarios de la unidad), teólogos como Tertulliano, Hipólito, Irineo y muchos otros no encontraron nada mejor que servirse del término oikonomía. Su argumento fue más o menos el siguiente: “Dios, en cuanto a su ser y a su substancia, es, ciertamente, uno; pero en cuánto a su oikonomía, es decir, en cuanto al modo en que administra su casa, su vida y el mundo que ha creado, él es, en cambio, triple. Como un buen padre puede confiarle al hijo el desarrollo de ciertas funciones y determinadas tareas, sin perder porello su poder y su unidad, así Dios le confía a Cristo la “economía”, la administración y el gobierno de la historia de los hombres. El término oikonomía se fue así especializado para significar, en particular, la encarnación del Hijo, la economía de la redención y la salvación (por ello, en algunas sectas gnósticas, Cristo terminó llamándose “el hombre de la economía”, ho ánthropos têsoikonomías. Los teólogos se acostumbraron poco a poco a distinguir entre un “discurso - o lógos - de la teología” y un “lógos” de laeconomía, y la oikonomía se convirtió así en el dispositivo mediante el cual fue introducido el dogma trinitario en la fe cristiana. Pero, como a menudo ocurre, la fractura, que, de este modo, los teólogos trataron de evitar y de remover de Dios en el plano del ser, reapareció con la forma de un cesura que separa, en Dios, ser y acción, ontología y praxis. La acción, la economía, pero también la política no tiene ningún fundamento en el ser. Ésta es la esquizofrenia que la doctrina teológica de la oikonomía dejó en herencia a la cultura occidental. A través de esta resumida exposición, pienso que se han dado cuenta de la centralidad y de la importancia de la función que desempeñó la noción de oikonomía en la teología cristiana. Ahora bien, ¿cuál es la traducción de este fundamental término griego en los escritos de los padres latinos? Dispositio. El término latino dispositio, del que deriva nuestro término “dispositivo”, viene pues a asumir en sí toda la compleja esfera semántica de la oikonomía teológica. Los “dispositivos” de los que habla Foucault están conectados, de algún modo, con esta herencia teológica. Pueden ser vinculados, de alguna manera, con la fractura que divide y, al mismo tiempo, articula, en Dios, el ser y la praxis, la naturaleza o esencia y el modo en que él administra y gobierna el mundo de las criaturas. A la luz de esta genealogía teológica, los dispositivo foucaultianos adquieren una importancia todavía más decisiva, en un contexto en el que ellos no sólo se cruzan con la “positividad” del joven Hegel, sino también con la Gestell del último Heidegger, cuya etimología es afín a la de dis-positio, dis-ponere (el alemán stellen corresponde al latino ponere). Común a todos este términos es la referencia a una oikonomía, es decir, a un conjunto de praxis, de saberes, de medidas, de instituciones, cuyo objetivo es administrar, gobernar, controlar y orientar, en un sentido que se supone útil, los comportamientos, los gestos y los pensamientos de los hombres. Uno de los principios metodológicos que sigo constantemente en mis investigaciones es localizar, en los textos y en los contextos en que trabajo, el punto de su Entwicklungsfähigkeit, como dijo Feuerbach, es decir, el punto en que ellos son susceptibles de desarrollo. Sin embargo, cuando interpretamos y desarrollamos en este sentido el texto de un autor, llega el momento en que empezamos a darnos cuenta de no poder ir más allá sin contravenir a las reglas más elementales de la hermenéutica. Esto significa que el desarrollo del texto en cuestión ha alcanzado un punto de indecibilidad en el que se hace imposible distinguir entre el autor y el intérprete. Aunque, para el intérprete, sea un momento particularmente feliz, él sabe que éste es el momento para abandonar el texto que está analizando y para proceder por cuenta propia.
Los invito, por ello, a abandonar el contexto de la filología foucaultiana en la que nos hemos movido hasta ahora y a situar los dispositivos en un nuevo contexto. Les propongo nada menos que una repartición general y maciza de lo que existe en dos grandes grupos o clases: de una parte los seres vivientes o las substancias y, de la otra, los dispositivos en los que ellos están continuamente capturados. De una parte, esto es, para retomar la terminología de los teólogos, la ontología de las criaturas y de la otra la oikonomía de los dispositivos que tratan de gobernarlas y conducirlas hacia el bien.

Generalizándola ulteriormente la ya amplísima clase de los dispositivos foucaultianos, llamaré literalmente dispositivo cualquier cosa que tenga de algún modo la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar, modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivientes. No solamente, por lo tanto, las prisiones, los manicomios, el panóptico, las escuelas, la confesión, las fábricas, las disciplinas, las medidas jurídicas, etc., cuya conexión con el poder es en ciertosentido evidente, sino también la lapicera, la escritura, la literatura, la filosofía, la agricultura, el cigarrillo, la navegación, las computadoras, los celulares y – por qué no - el lenguaje mismo, que es quizás el más antiguo de los dispositivos, en el que millares y millares de años un primate – probablemente sin darse cuenta de las consecuencias que se seguirían – tuvo la inconciencia de dejarse capturar. Resumiendo, tenemos así dos grandes clases, los seres vivientes o las sustancias y los dispositivos. Y, entre los dos, como un tercero, los sujetos. Llamo sujeto a lo que resulta de la relación o, por así decir, del cuerpo a cuerpo entre los vivientes y los aparatos. Naturalmente las sustancias y los sujetos, como en la vieja metafísica, parecen superponerse, pero no completamente. En este sentido, por ejemplo, un mismo individuo, una misma sustancia, puede ser el lugar de múltiples procesos de subjetivación: el usuario de celulares, el navegador en Internet, el escritor de cuentos, el apasionado de tango, el no-global, etc., etc. A la inmensa proliferación de dispositivos que define la fase presente del capitalismo, hace frente una igualmente inmensa proliferación de procesos de subjetivación. Ello puede dar la impresión de que la categoría de subjetividad, en nuestro tiempo, vacila y pierde consistencia, pero se trata, para ser precisos, no de una cancelación o de una superación, sino de una diseminación que acrecienta el aspecto de mascarada que siempre acompañó a toda identidad personal. No sería probablemente errado definir la fase extrema del desarrollo capitalista que estamos viviendo como una gigantesca acumulación y proliferación de dispositivos. Ciertamente, desde que apareció el homo sapiens hubo dispositivos, pero se diría que hoy no hay un solo instante en la vida de los individuos que no esté modelado, contaminado o controlado por algún dispositivo. ¿De qué manera podemos enfrentar, entonces, esta situación? ¿Qué estrategia debemos seguir en nuestro cuerpo a cuerpo cotidiano con los dispositivos? No se trata sencillamente de destruirlos ni, como sugieren algunos ingenuos, de usarlos en el modo justo. Por ejemplo, viviendo en Italia, es decir en un país en el que los gestos y los comportamientos de los individuos han sido remodelados de cabo a rabo por los teléfonos celulares (llamados familiarmente “telefonino”, telefonito), yo he desarrollado un odio implacable por este aparato que ha hecho aún más abstractas las relaciones entre las personas. No obstante me haya sorprendido a mímismo, muchas veces, pensando cómo destruir o desactivar los “telefonitos” y cómo eliminar o, al menos, castigar y encarcelar a los que hacen uso de ellos; no creo que ésta sea la solución apropiada para el problema. El hecho es que, con toda evidencia, los dispositivos no son un accidente en el que los hombres hayan caído por casualidad, sino que tienen su raíz en el mismo proceso de “hominización” que ha hecho “humanos” a los animales que clasificamos con la etiqueta de homo sapiens. El acontecimiento que produjo lo humano constituye, en efecto, para el viviente, algo así como una escisión que lo separa de él mismo y de la relación inmediata con su entorno, es decir, con lo que Uexkühl y, después de de él, Heidegger llaman el círculo receptor-desinhibidor. Partiendo o interrumpiendo esta relación, se ocasionan para el viviente el tedio – es decir, la capacidad de suspender la relación inmediata con los desinhibidores – y lo Abierto, esto es, la posibilidad de conocer el ente en cuanto ente, de construir un mundo. Pero, con estas posibilidades, también es dada la posibilidad de los dispositivos que pueblan lo Abierto con instrumentos, objetos, gadgets, baratijas y tecnologías de todo tipo. Mediante los dispositivos, el hombre trata de hacer girar en el vacío los comportamientos animales que se han separado de él y de gozar así de lo Abierto como tal, del ente en cuanto ente. A la raíz de cada dispositivo está, entonces, un deseo de felicidad. Y la captura y la subjetivación de este deseo en una esfera separada constituye la potencia específica del dispositivo.
Esto significa que la estrategia que tenemos que adoptar en nuestro cuerpo a cuerpo con los dispositivos no puede ser simple. Ya que se trata de nada menos que de liberar lo que ha sido capturado y separado por los dispositivos para devolverlo a un posible uso común.
En esta perspectiva, quisiera hablarles ahora de un concepto sobre el que me tocó trabajar recientemente. Se trata de un término que proviene de la esfera del derecho y la religión romana (derecho y religión están estrechamente conectados, no sólo en Roma): profanación. Los juristas romanos sabían perfectamente qué significaba “profanar”. Sagradas o religiosas eran las cosas que pertenecían de algún modo a los dioses. Como tales, ellas eran sustraídas al libre uso y al comercio de los hombres, no podían ser vendidas ni dadas en préstamo, cedidas en usufructo o gravadas de servidumbre. Sacrílego era todo acto que violara o infringiera esta especial indisponibilidad, que las reservaba exclusivamente a los dioses celestes (y entonces eran llamadas propiamente “sagradas”) o infernales (en este caso, se las llamaba simplemente “religiosas”). Y si consagrar (sacrare) era el término que designaba la salida de las cosas de la esfera del derecho humano, profanar significaba por el contrario restituir al libre uso de los hombres. “Profano –escribe el gran jurista Trebacio– se dice en sentido propio de aquello que, habiendo sido sagrado o religioso, es restituido al uso y a la propiedad de los hombres”. Y “puro” era el lugar que había sido desligado de sudestinación a los dioses de los muertos, y por lo tanto ya no era más “ni sagrado, ni santo, ni religioso, y quedaba así liberado de todos los nombres de este género” (D. 11, 7, 2).Pura, profana, libre de los nombres sagrados es la cosa restituida al uso común de los hombres. Pero el uso no aparece aquí como algo natural: a él se accede solamente a través de una profanación. Entre “usar” y “profanar” parece haber una relación particular, que es preciso poner en claro. Es posible definir la religión como aquello que sustrae cosas, lugares, animales o personas del uso común y los transfiere a una esfera separada. No sólo no hay religión sin separación, sino que toda separación contiene o conserva en sí un núcleo auténticamente religioso. El dispositivo que realiza y regula la separación es el sacrificio: a través de una serie de rituales minuciosos, según la variedad de las culturas, que Hubert y Mauss han pacientemente inventariado, el sacrificio sanciona el pasaje de algo que pertenece al ámbito de lo profano al ámbito de lo sagrado, de la esfera humana a la divina. En este pasaje es esencial la cesura que divide las dos esferas, el umbral que la víctima tiene que atravesar, no importa si en un sentido o en el otro. Lo que ha sido ritualmente separado, puede ser restituido por el rito a la esfera profana. Una de las formas más simples de profanación se realiza así por contacto (contagione) en el mismo sacrificio que obra y regula el pasaje de la víctima de la esfera humana a la esfera divina. Una parte de la víctima (las vísceras, exta: el hígado, el corazón, la vesícula biliar, los pulmones) es reservada a los dioses, mientras que lo que queda puede ser consumido por los hombres. Es suficiente que los que participan en el rito toquen estas carnes para que ellas se conviertan en profanas y puedan ser simplemente comidas. Hay un contagio profano, un tocar que desencanta y restituye al uso lo que lo sagrado había separado y petrificado. El pasaje de lo sagrado a lo profano puede, de hecho, darse también a través de un uso (o, más bien, un reuso) completamente incongruente de lo sagrado. Se trata del juego. Es sabido que la esfera de lo sagrado y la esfera del juego están estrechamente conectadas. La mayor parte de los juegos que conocemos deriva de antiguas ceremonias sagradas, de rituales y de prácticas adivinatorias que pertenecían tiempo atrás a la esfera estrictamente religiosa. La ronda fue en su origen un rito matrimonial; jugar con la pelota reproduce la lucha de los dioses por la posesión del sol; los juegos de azar derivan de prácticas oraculares; el trompo y el tablero de ajedrez eran instrumentos de adivinación. Analizando esta relación entre juego y rito, Emile Benveniste ha mostrado que el juego no sólo proviene de la esfera de lo sagrado, sino que representa de algún modo su inversión. La potencia del acto sagrado –escribe Benveniste– reside en la conjunción del mito que cuenta la historia y del rito que la reproduce y la pone en escena. El juego rompe esta unidad: como ludus, o juego de acción, deja caer el mito y conserva el ritual; como jocus, o juego de palabras, elimina el rito y deja sobrevivir el mito. “Si lo sagrado se puede definir a través de la unidad consustancial del mito y el rito, podremos decir que se tiene juego cuando solamente una mitad de la operación sagrada es consumada, traduciendo solamente el mito en palabras y el rito en acciones”.Esto significa que el juego libera y aparta a la humanidad de la esfera de lo sagrado, pero sin simplemente abolirla. El uso al cual es restituido lo sagrado es un uso especial, que no coincide con el consumo utilitario. La “profanación” del juego no atañe, en efecto, sólo a la esfera religiosa. Los niños, que juegan con cualquier trasto viejo que encuentran, transforman en juguete aun aquello que pertenece a la esfera de la economía, de la guerra, del derecho y de las otras actividades que estamos acostumbrados a considerar como serias. Un automóvil, un arma de fuego, un contrato jurídico se transforman de golpe en juguetes. Lo que tienen en común estos casos con los casos de profanación de lo sagrado es el pasaje de una religio, que es sentida ya como falsa y opresiva, a la negligencia como verdadera religio. Y esto no significa descuido (no hay atención que se compare con la del niño mientras juega), sino una nueva dimensión del uso, que niños y filósofos entregan a la humanidad. Se trata de un tipo de uso como el que debía tener en mente Walter Benjamin, cuando escribió, en El nuevo abogado, que el derecho nunca aplicado sino solamente estudiado, es la puerta de la justicia. Así como la religio, no ya observada, sino jugada, abre la puerta del uso, las potencias de la economía, del derecho y de la política, desactivadas en el juego, se convierten en la puerta de una nueva felicidad.

El capitalismo como religión es el título de uno de los más penetrantes fragmentos póstumos de Benjamin. Según Benjamin, el capitalismo no representa sólo, como en Weber, una secularización de la fe protestante, sino que es él mismo esencialmente un fenómeno religioso, que se desarrolla en modo parasitario a partir del Cristianismo. Como tal, como religión de la modernidad, está definido por tres características:
1) Es una religión cultual, quizá la más extrema y absoluta que haya jamás existido. Todo en ella tiene significado sólo en referencia al cumplimiento de un culto, no respecto de un dogma o de una idea.
2) Este culto es permanente, es “la celebración de un culto sans trêve et sans merci”. Los días de fiesta y de vacaciones no interrumpen el culto, sino que lo integran.
3) El culto capitalista no está dirigido a la redención ni a la expiación de una culpa, sino a la culpa misma. “El capitalismo es quizás el único caso de un culto no expiatorio, sino culpabilizante… Una monstruosa conciencia culpable que no conoce redención se transforma en culto, no para expiar en él su culpa, sino para volverla universal… y para capturar finalmente al propio Dios en la culpa… Dios no ha muerto, sino que ha sido incorporado en el destino del hombre”.
Precisamente porque tiende con todas sus fuerzas no a la redención, sino a la culpa; no a la esperanza, sino a la desesperación, el capitalismo como religión no mira a la transformación del mundo, sino a su destrucción. Y su dominio es en nuestro tiempo de tal modo total, que aun los tres grandes profetas de la modernidad (Nietzsche, Marx y Freud) conspiran, según Benjamin, con él; son solidarios, de alguna manera, con la religión de la desesperación. “Este pasaje del planeta hombre a través de la casa de la desesperación en la absoluta soledad de su recorrido es el éthos que define Nietzsche. Este hombre es el Superhombre, esto es, el primer hombre que comienza conscientemente a realizar la religión capitalista”. Pero también la teoría freudiana pertenece al sacerdocio del culto capitalista: “Lo reprimido, la representación pecaminosa… es el capital, sobre el cual el infierno del inconsciente paga los intereses”. Y en Marx, el capitalismo “con los intereses simples y compuestos, que son función de la culpa…se transforma inmediatamente en socialismo”.
Tratemos de proseguir las reflexiones de Benjamin en la perspectiva que aquí nos interesa. Podremos decir, entonces, que el capitalismo, llevando al extremo una tendencia ya presente en el cristianismo, generaliza y absolutiza en cada ámbito la estructura de la separación que define la religión.
Allí donde el sacrificio señalaba el paso de lo profano a lo sagrado y de lo sagrado a lo profano, ahora hay un único, multiforme, incesante proceso de separación, que inviste cada cosa, cada lugar, cada actividad humana para dividirla de sí misma y que es completamente indiferente a la cesura sacro/profano, divino/humano.
En su forma extrema, la religión capitalista realiza la pura forma de la separación, sin que haya nada que separar. Una profanación absoluta y sin residuos coincide ahora con una consagración igualmente vacua e integral. Y como en la mercancía la separación es inherente a la forma misma del objeto, que se escinde en valor de uso y valor de cambio y se transforma en un fetiche inaprensible, así ahora todo lo que es actuado, producido y vivido –incluso el cuerpo humano, incluso la sexualidad, incluso el lenguaje– son divididos de sí mismos y desplazados en una esfera separada que ya no define alguna división sustancial y en la cual cada uso se vuelve duraderamente imposible.
Esta esfera es el consumo. Si, como ha sido sugerido, llamamos espectáculo a la fase extrema del capitalismo que estamos viviendo, en la cual cada cosa es exhibida en su separación de sí misma, entonces espectáculo y consumo son las dos caras de una única imposibilidad de usar. Lo que no puede ser usado es, como tal, consignado al consumo o a la exhibición espectacular. Pero eso significa que profanar se ha vuelto imposible (o, al menos, exige procedimientos especiales). Si profanar significa devolver al uso común lo que fue separado en la esfera de lo sagrado, la religión capitalista en su fase extrema apunta a la creación de un absolutamente Improfanable.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Subjetividad de intemperie y nuevas formas de composición social.

INSTITUTO SUPERIOR DE FORMACION DOCENTE TECNOLOGIA APLICADA
I JORNADAS DE CAPACITACIÓN: JOVENES Y ADULTOS ENCUENTROS Y DES-ENCUENTROS EN LAS ESCUELAS realizadas los días 3 y 4 de marzo en la ciudad de General Pico

Conferencia SILVIA DUSCHATZKY[1] –
Les cuento un poco la idea que yo tenia, cual es la propuesta de trabajo aquí aunque seamos un montón y haya demasiada distancia yo prefiero en algún momento que podamos hacer un intercambio que podamos conversar sobre las cosas que nos preocupan entorno de la escuela.

Lo que yo traje es un documental “Entre Líneas” que filmamos en el marco de un proyecto de investigación que recién comentaron. En realidad este documental lo que hace es relatar un movimiento de pensamientos que podemos sintetizar en una pregunta, que nos viene dando vueltas hace un tiempo y esa pregunta es:

¿Qué puede una escuela? Realmente a ustedes le sorprenda la pregunta ¿Qué puede una escuela? Porque cualquiera puede decirme pero bueno…¿cómo qué puede una escuela,? ya sabemos que puede una escuela. Una escuela puede enseñar, una escuela puede transmitir conocimientos, una escuela puede alojar una cantidad de chicos que se supone que están ahí porque han pensado seguir estudiando, etc.…

Pero ese tipo de respuestas mas que plantearnos que puede una escuela, lo que están diciendo es que debe una escuela, o mejor dicho cual era el deber de una escuela, cuando la escuela fue producida, cuando la escuela fue fundada, cuando la escuela fue desarrollada en el marco de condiciones, en condiciones de estado, de nación fuerte que no son las condiciones que actualmente tenemos.

Para nosotros la pregunta ¿Qué puede una escuela? Tiene dos premisas: por un lado si decimos ¿qué puede? Partimos de la base que algo puede, pero por el otro lado la pregunta ¿Qué puede una escuela? abre un problema. El problema es que no sabemos lo que puede una escuela.

Althusser decía que la diferencia entre el saber y el pensar es que el saber se posee mientras que el pensar se pone a trabajar.

Si nosotros nos preguntamos qué puede una escuela es porque necesitamos pensar sus capacidades de constitución, pensar sus poderes de atención y si necesitamos pensarla es porque la vida cotidiana nos enfrenta a una serie de situaciones en las que se ponen en cuestión el poder de la escuela o por lo menos el poder histórico de la escuela.

El otro día me comentaba una persona que trabaja en las escuelas de “Deserción 0”, un ejemplo que creo que es muy elocuente, para mostrarnos las condiciones actuales de la escuelas contemporáneas, sobre todo para confirmar la hipótesis de la declinación del poder histórico que tenia la escuela a través de sus dispositivos instituidos como el docente, el currículum, el estado, etc. las reglamentaciones etc., etc.

Esta docente me comentaba que un joven de las escuelas de deserción 0, que es un programa creado por la Secretaría de Educación de la ciudad de Buenos Aires, se acercó y le pegó a un docente. Después de esto se acerca a la directora y le dice: y bueno me vas a echar ahora???
Y ella le contesta- No de aquí no se hecha a nadie,
y entonces él le dice- ¿qué tengo que hacer para que me echen de esta escuela de m ……?

Yo no traigo este ejemplo para decir: esto es lo que sucede en todas las escuelas, porque seguramente no, si no para tratar de pensar que vemos en esto que aconteció.

¿Qué es lo que nos preocupa? ¿el golpe? O ¿la reacción de la docente? ¿Qué el chico haya buscado querer ser echado por una directora de la escuela?

Yo creo que lo que muestra la situación, es que lo supuesto como decía Ignacio Lewcowicz acerca de la escuela, acerca de la autoridad, acerca de los jóvenes no están puestos.

¿Cuál eran los supuestos que nosotros teníamos?

Bueno el supuesto era que el docente, ejercía autoridad, que la autoridad era delegada por un poder, que era el poder del estado, pero que a su vez esa autoridad era efectiva, porque un docente se paraba frente a un aula y de manera mas crítica o menos critica, mas aburrida o menos aburrida, se producían algo en común entre esos alumnos y ese docente. Ese era un supuesto, y este supuesto fue activo durante un periodo histórico determinado.

¿Qué otra cosa suponíamos?

Suponíamos que un joven o que un niño, podía ser alumno y ¿por qué? Porque ese niño venía de una experiencia de ley, padre, madre y un chico heterónomo, Luego ingresaba a la escuela, a otra experiencia de ley, es decir la dependencia respecto a una figura de autoridad docente.

Un chico que transita por la experiencia de ley, cuando se sienta en un aula, se supone que está atento a las consignas del docente, más divertidas, menos divertidas, mas amplias, mas creativas, pero esta atento a esto.

Lo que nosotros encontramos hoy, son unas series de desacoples, entre esas representaciones docentes, representaciones acerca de la subjetividades pedagógicas, es decir del modo de habitar la escuela, desató entre esas representaciones y lo que se presenta de modo efectivo. Por lo tanto para nosotros la tarea interesante en estos tiempos es sobre todo pensar la escuela. Pero cuando decimos pensar la escuela no es pensar lo que anda mal y lo que anda bien, pensar la escuela es pensar el modo en que la escuela se expresa en forma real, ¿Cuáles son las formas que tienen hoy las escuelas por las que transitamos? ¿Cómo se habitan las escuelas hoy? ¿Qué es ser docente? ¿Y como pensamos estas presencias heterogéneas que circulan por la escuela y que no necesariamente coinciden con las imágenes o representaciones que nos acompañaron siempre entorno de lo que; debe ser un joven, debe ser un docente, debe ser una aula.

Por lo tanto la propuesta de pensar la escuela, retomando antes lo que les decía de Althusser, cuando Althusser dice el saber se posee pero el pensamiento se pone a trabajar, pensar la escuela es partir de que no sabemos lo que es la escuela ¿Qué puede una escuela? Es que no sabemos que puede una escuela,.

Cuando el poder estaba asociado al deber aunque nunca estuvo solo asociado al deber, pero básicamente el poder, el poder hacer, el poder producir, descansaba en un imperativo que a su vez generaba una serie de creencias por lo cual ese imperativo podía cumplirse hoy. Esa asociación poder deber, está en que está declinada, esta de alguna manera no sé si del todo disuelta pero si bastante desgarrada.

Entonces lo que nosotros intentamos en la película es mostrar como se piensa hoy una escuela, cuales son los posibles de una escuela, pero sobre todo que significa, el poder de una escuela.

Cuando hablamos de poder no hablamos de dominaciones el propio Foucault cuando hablaba de poder, decía que el poder es una relación, que cuando se transforma en dominación ya no es mas poder, ahí el poder se congelo. EL poder es un juego de influencias, es un juego de relaciones. Cuando decimos la escuela tiene el poder estamos pensando la escuela tiene el poder de aceptar una trama de existencia, la escuela tiene el poder de producir alguna experiencia, tiene el poder de introducir una diferencia, cuando esto no se da, la escuela está impotente.

Nuestra hipótesis y es la que estamos desarrollando ahora en un libro que empezamos a escribir luego de esta investigación, es que obviamente la escuela esta desinvestida, no se si ustedes se acuerdan de la jaula de Andersen donde un chico pasaba y decía el rey esta desnudo, todo el mundo veía al rey vestido con el traje de emperador, y había un chico que decía el rey está desnudo!!.

El rey está desnudo ¿qué quiere decir? No reconozco la autoridad del emperador que se pone de manifiesto en todos esos ritos, ceremonias, vestimentas, etc.

Lo que nosotros vemos hoy y no tiene que ver no solo con la escuela, si no tiene que ver también con los tiempos contemporáneos es que bien podríamos decir el rey esta desnudo, y el rey puede ser una metáfora de distintas autoridades o instituciones que históricamente han tenido un fuerte peso en la producción de vida, en la producción de sujetos, aun con los conflictos, aun con las disputas, y que hoy la vemos en gran parte destituidas.

Destituidas no quiere decir que no exista, cuando incluso se habla de la destitución del estado no quiere decir que los estados no existen, el estado existe, lo que pasa que no tiene el mismo poder de gestión y organización, de producción de imaginarios, de comunidades, como la tubo por los menos hasta la década de 60, 70.

Entonces lo que a mí me gustaría plantear después de que ustedes vean, después que veamos el documental son 3 ideas básicas:

Por un lado, los signos que dan cuenta de la declinación de este proceso histórico de la escuela. Por el otro lado, una idea que es trabajada por distintos autores entre ellos Virno que tiene que ver con la subjetividad de intemperie.

Quiero aclarar que cuando hablo de subjetividad no hablo de persona, no hablo de lo contrario a la objetividad, no hablo de interioridad, no hablo de lo particularidad, la subjetividad quiere decir modos de existencia, no absolutamente determinados. Cuando hablamos de una subjetividad pedagógica hablamos de un modo de habitar la escuela entorno de un universo reglado, es decir de zonas permitidas, de zonas prohibidas, de expectativas de logro, de ritos, de reglamentos. Subjetividad pedagógica son modos de habitar un universo arreglado.

Subjetividad de intemperie es un modo de habitar sin garante y referente sin consistencia sólida que orienten nuestra forma de entender, comprender y vincularnos con el mundo.

Entonces decíamos que la primer idea que quería revisar es la declinación, no la desaparición, no la inexistencia pero si la declinación de un modo sólido de producir institución.

En segundo lugar resalta la idea de subjetividad de intemperie a que da lugar pensar, como dice Virno, que no estamos en casa, en ningún lugar. Ahora Virno es un filosofo Italiano tiene una frase muy elocuente que él dice que si hubiera que sintetizar una nota de estos tiempos él pensaría, no es estar en casa en ningún lugar que es una especie de sensación de incomodidad que tenemos al estar arrojados a un mundo profundamente vulnerable.

No sé si en todos los lugares del mundo se siente de la misma manera, pero creo que ustedes también podrán advertir que el grado de incertidumbre, de vulnerabilidad en estos tiempos es mucho mas poderoso, acá hay gente muy joven, pero los que son muy jóvenes seguramente que los recuerdos de sus padres y los que no son tan jóvenes que los propios recuerdos de otro momento vivido.

Entonces subjetividad de intemperie es casi como estar expuesto, como estar arrojado a un mundo sin red, donde hay que preocurarse sólo o con otros la forma de gestionar la propia vida, y no tener nada seguro. Por supuesto que no tener nada seguro no es tan malo porque muchas veces empuja a la creatividad y la invención. Por otro lado nunca hubo todo seguro, pero es verdad que en un tiempo donde ciertas contingencias eran gestionadas por el estado, nosotros no lidiábamos con todas las contingencias de la vida. Había como ciertas cosas, la seguridad social, el imaginario de un ascenso social, trabajo, vivienda, había una cantidad de cosas, de riesgos, que eran gestionados por los estados.

Hoy la perfección es que uno o muchos tiene que gestionarse los riesgos de vivir, bueno todo esto tiene que ver con la subjetividad de intemperie.

Y el tercer punto que quisiera que trabajemos después de ver la película son las nuevas formas de composición social ¿qué quiere decir esto? Que si efectivamente no son las instituciones en sus modos sólidos, regulares, estables y certeros, las condiciones que hacen posible la vida social, pues habrá que pensar de que otra manera la vida social y el lazo social es posible.

El hecho de que la sociedad disciplinaria como lo describía Foucoult no tenga la vigencia de otros tiempos no quiere decir que la relación social no sea posible, solo que debe transitar o transitaría por otras maneras, de hacer un posible común, una ligadura una experiencia colectiva.

Entonces el tercer punto es ese pensar como nos componemos con los otros, como hacemos posible una experiencia educativa, cuando los resortes instituidos no garantizan de modo eficaz y permanentes, la vida social, los valores, las filiaciones, las pertenencias, los proyectos.

Entonces me gustaría antes de seguir hablando que miremos el documental, solo quiero darles una advertencia, no traten de decir ahhh pero esto aquí no pasa, la idea no es mostrar algo para que los demás vean exactamente un ejemplo de lo que le sucede si no ver en este documental que les da a pensar en relación con las situaciones que ustedes viven, que pueden no ser iguales , pero atravesar sensaciones, fragilidades, invenciones, similares a las que ustedes puedan advertir en la película.

Depende si hay algo de interesente en un libro no es lo que quiere decir el libro siempre tenemos la mala costumbre en la escuela de preguntarles a los chicos ¿Qué quiso decir el autor? ¿Qué quiso decir este libro? No importa… la cuestión es ¿Qué te da a pensar?.

Deley dice que lo interesante de un libro es en que se metamorfosea un libro, es decir ¿A qué da lugar un libro? ¿Qué sugiere el que lee un libro?, NO ¿Qué quiso decir el autor?.

Primero porque es un modo de someterse a la autoridad, al padre fundador del sentido, en ese caso un autor, y segundo que nunca sabremos efectivamente que quiso decir, y tercero porque la lectura de un libro, de un texto, de una situación siempre da lugar a una multiplicidad de producciones. Por supuesto que entra en dialogo con alguno de los que algunos autores llaman el espíritu, la temática profunda del libro. Se supone que hay algo, un texto, algo muy sutil que tenemos que poder capturar, pero lo interesante es, no es que cualquier cosa que veamos va a ser válida, pero lo interesante es a qué da lugar.

Entonces yo lo que les propongo que ustedes no miren la película tratando de encontrar punto por punto coincidencia con la situación de La Pampa si no déjense atravesar por lo que les muestra y traten de ver si pueden pensar alguna situación que aunque no idéntica haya sido disparada por lo que puedan observar en el documental.

El documental se filmó en conurbano bonaerense, y no digo más que esto, hace un año.

Pasan el documental
Bueno quisiera que vayan comentando que les paso

Hablan docentes:

Me llamo la atención el compromiso como directora de la escuela, cómo se involucra con los chicos, cómo hace para que no se transforme en algo personal, como ella trabaja, como se ocupa, los medios que utiliza para tratar de insertarlos a ellos ( no se escucha………….)

Duschatzky

Me parece una cosa importante de destacar primero, yo les había planteado que para nosotros hay una hipótesis de partida y esa hipótesis de partida que incluso la trabajamos con Cristina Corea en el libro “ Chicos en banda” tiene que ver con la destitución de la escuela y todas las instituciones de las sociedades disciplinarias que no significa una existencia, significa simplemente un declive de su poder histórico. Sin embargo no nos parece demasiado interesante la idea de la destitución a menos que de lugar algún tipo de pensamiento activo.

Y uno podría decir aquí ¿donde se ve esta destitución y donde esta el pensamiento activo.?

Haber si lo sintetizo así:

Destitución significa cesación de ciertas condiciones, es decir hay condiciones que al fin instituidas y dieron lugar a la vida social que de algún modo han cesado, A esto se refiere Bauman, Virno, Negri ya nadie puede desconocer que hay condiciones históricas que han cesado. En el documental se ve muy claramente, pero muy claramente la existencia del MTD (el movimiento de trabajadores desocupados), da cuenta de que ha cesado la condición de trabajador. Esa gente que ha generado un emprendimiento productivo, un emprendimiento social, lo ha generado porque ha cesado su condición de trabajador.

Ya no son trabajadores sindicalizados, empleados, ya no hay resorte que configura una identidad social, si no que han quedado expulsados de la red, expulsados de la sociedad disciplinaría donde habían fábricas y de la red, porque no encuentran un lugar de conexión, salvo estos que han llegado a producir, es decir que exista un movimiento que genere su fábrica, su panadería, su taller de indumentaria, su jardín de infantes, que exista un grupo de gente que se reúna para dar forma a su vida, eso es una política de vida, da cuenta de que hay condiciones que han cesado.

¿Hasta aquí me siguen no?

Eso es lo mas elocuente que puede verse, por supuesto que también puede verse en la escuela, que un chico de 17 años haya estado en un instituto de minoridad y esta no sea necesariamente una excepción es que han cesado una represión, cual? La de la familia que proveía, que protegía, que preservaba a los chicos de determinadas situaciones, que existe un pibe de 17 años que se acerque a una escuela primaria a pedir que quiere estar ahí, es que han cesado ciertas condiciones, ¿cual? La de escuela primaria que aloja a un grupo de chicos de 3 a 12, la de la escuela secundaria que aloja un grupo de chicos de 12 a 17 es decir lo que Foucoult llamaba sociedad disciplinaria cuanalógica donde existen un montón de instituciones cada una con una función, pero todas en común tienen el trabajo de disciplinar, socializar, incluir en una serie de clones y comportamientos.

Que una directora no lo mande al diablo y se sienta tomada por ese problema como un problema de la sociedad contemporánea tan bien da cuenta de una condición que ha cesado, cual? Que parece que si nosotros no tomamos estas presencias y esas presencias quedan ahí, boyando por el mundo.

Cuando en otro momento toca había siempre una institución capaz de alojar distintos sujetos, distintas poblaciones, para distintas cosas.

Que ella no lo derive, mas que hablar que buena que es esta persona en particular que es su modo de leerlo, uno también puede leer, me siento tomado como dice Levinet me siento interpelado por ese presente, ¿Por qué me siento interpelado por ese presente? Y porque persigo que si esa presencia viene a mi es que no hay resorte que lo pueda alojar de manera permanente.

Esta cesación es muy clara y es muy clara la película, ¿ qué más muestra la película en relación a la cesación de condiciones? Que no es sencillo hacer que un niño se convierta en alumno.

Emmanuel no pudo asumir la condición de alumno, no pudo dejarse tomar por el dispositivo pedagógico que le decía que es ser alumno y como responder a la condición de alumno.

No obstante pudo generar un emprendimiento de alfabetización 6 meses, 5 meses; eso lo veremos después, pero pudo poner en juego muchísimas capacidades, la de gestionar, la de convocar a gente analfabeta del barrio, la de sostener un núcleo de aprendizaje durante 6 meses, la de estar atento a las dificultades del otro para saber como abordarlo y como hacer para que ingrese a un universo nuevo que era el de la lecto-escritura.
Emanuel era impotente frente a los ojos de la subjetividad pedagógica, no pudo ser alumno, pero fue potente frente a los ojos de alguien que pueda haber ahí, una capacidad de constitución, de constitución grupal, de constitución de una experiencia, etc.

En esto que estoy comentando, estoy mostrando que han cesado algunas condiciones lo cual no quiere decir que la vida social es imposible, sólo que transita no por un dispositivo previo a mi, no por un dispositivo fundado al que yo me atengo, me arengo, si no que descansa en la capacidad de pensar, como hacer para hacer lazos y para interpelar al otro.

Ahora Virno dice al respecto de las subjetividades de intemperie, que en realidad la vida social de hoy es una vida le lenguajes sin guión. ¿Que quiere decir lenguajes sin guión?

Si Cristina directora, simplemente se dejaba tomar por el guión docente o el guión directivo, nunca hubiera podido pensar tramas y lazos con estas subjetividades huidizas de las normas escolares.

Entonces si Emanuel no hubiera tenido esa porosidad y esa sensibilidad en ese momento no hubiera nunca encontrado el modo de convocar a estos 7 o 8 pibes y suceder una experiencia de un taller de alfabetización.

El lenguaje sin guión dice Virno, quiere decir un lenguaje sin partitura, pero con una gran capacidad de conexión de producción, de pensamiento , de trazado si es que es capaz de ser porosos y sensibles a los modos en que las midan se presentan y circulan.

No es que con Emanuel, cuando digo Emanuel piense en muchísimas situaciones porque los quiero nombrar en alguna experiencia pero no se hagan un caso. No es que Emanuel esta imposibilitado de aprender, de escuchar y de producir, pero si está imposibilitado de hacerlo bajo un dispositivo rígido que funciono en un momento histórico pero que hoy huyen, se escabullen como el agua entre las manos.

La imagen que nosotros tenemos para salir de la destitución que parece simplemente nombrar un estado de cosas de una perspectiva de la caída, es que la escuela hoy, es una escuela hecha de flujos y no una escuela inundada, Como muchas veces se dice hay la escuela esta invadida por problemas sociales, esta invadida, NO! Si la escuela esta invadida, no podemos hacer nada o inundada más que tratar de quitar el agua. Pero si en cambio pensamos estas invasiones como lo que hay, la escuela esta hecha de presencias heterogéneas, que no se dejan tomar por un dispositivo instituido. Si la pensamos así como una escuela hecha de flujos y no nos enojamos por el modo en la que se presenta tal vez podemos activar algún modo de hacer lazo con esas presencias sumisas, dispersas, o heterogéneas.

Es muy distinto pensar una escuela caída, huyy que se acabaron los valores, que tratar de nombrar lo que hay de tal manera que de lugar a una decisión a una invención a un acto creativo.
Lo que sucede en la película es que ante la posibilidad de alojar esas presencias en un dispositivo absolutamente consolidado, Cristina sale a buscar otros interlocutores con quien pensar el problema de la ligadura social en estos tiempos.

El primer punto que yo me refería que era la destitución no me interesa quedarme ahí si no que parece que algo deja de existir, la cuestión es como hacer activa una idea, para nosotros la idea del declive es activa si somos capaces de pensar un modo de producir escuela, si somos capaces de elaborar imágenes en la escuela que sean potentes como para generar espacios de invención, de diseño, de experimentación. En este caso si es activa una idea como la de la destitución si no lo es.

Cuando pensamos una escuela hecha de flujos y no en una escuela inundada nos parece que esto es una idea activa porque una escuela hecha de flujos nos invita a decir ahh OK, ¿y cómo se hace para que estos flujos se consistan en algo?

Me invita a preguntarme que hacer con eso, si en cambio sigo es una escuela inundada lo único que quiero es eliminar el agua, eliminar las impurezas, ¿se entiende?, si me paro en un lugar que viene después si se para el otro, cuál es el horizonte de una idea?

Siguiendo con los horizontes activos, si yo me paro en una escuela destituida, tal como la conocemos pienso en un espacio y pienso en un tiempo, pero espacio y tiempo se habita de un modo, espacio y tiempo es una forma simbólica de imaginarte dentro del lugar.

Pero si yo pienso una escuela hecha de flujos puedo pensar en la espacialización y en la temporalización, ¿Cuál es la diferencia?

Les doy otro ejemplo ustedes conocen el movimiento cartonero? En Bs. As hay un tren que se llama tren blanco, resulta que en el tren blanco van las familias con sus hijos, los hijos dada una estación determinada van a la escuela de barrio sucedida que muchos maestros decían ¿qué pasa que los pibes del tren blanco faltan mucho? ¿Cómo podemos hacer para que no falten tanto? ¿Cómo podemos hacer para que sigan viniendo a la escuela?.

El maestro que piensa así, no se da cuenta que esta hablando de un tren blanco y el tren blanco del movimiento cartonero no era en otro momento la familia que sale con el niño de la casa se lo lleva a la escuela y luego el padre va a trabajar, es otra vida. Entonces porque no pensar hacer escuela en el tren blanco, en vez de esperar que los pibes vayan a la escuela como si la condición social hubiera sido aquella cuando los pibes iban a la escuela porque había un papá que lo llevaba, porque había casa de donde salía, porque había horarios, porque había tiempo ocupado, tiempo de ocio, padres que programaban su vida. Espacializar significa producir condiciones ahí donde pueden ser potentes, en cambio espacios significa imaginar un territorio plenos de propiedades que deben ser ocupados de acuerdo a esas propiedades.
Espacio, escuela, es vengan aquí, de 8 a 12 en el aula, recreo en el patio, maestro, pizarrón esos son espacios, territorios plenos de propiedad que deben ser cumplidas.

Espacializar es ir a donde las condiciones pueden ser potentes para crear un territorio que active algo, pensar porque no hacemos escuela en el tren blanco, es admitir que la escuela esta hecha de flujos, es decir movimientos cuya forma son cambiantes inestables y que no responde a esa identidad clara, de niño, padre, familia, tiempo ocupado.

Esta primera idea que decíamos el declive es para nosotros no es la catástrofe, puede ser una idea muy productiva y muy subjetivante si somos capaces de ver a que da lugar no de una perspectiva de la pura relatividad.

Lado B

El destino tiene que ver con la vida, y la vida toma cuerdas distintas cada vez la cuestión es que tome formas, y que no se determine plenamente, pero que forma no importa, la escuela fue una invención histórica. No es que haya que aferrase a todas las formas de invención histórica. Hay que poder producir forma, forma múltiple pero forma que sean vitales.

Me parece que más o menos fui recorriendo las tres cuestiones que les interesaban ....que el tema del declive, pero como pensar activamente el declive, el lenguaje sin guión que significa una especie de jerarquía de lo que Virno llama el intelecto general. El intelecto general es una categoría que toma Aristóteles pero que en realidad lo toma para mostrar que lo que cuenta hoy como fuerza productiva es la capacidad de producción social y no la reproducción de un saber que me dice como tiene que ser esa existencia social.

El lenguaje sin guión tiene una condición que es la porosidad y la sensibilidad a lo que late, lo llama un tonalidad oportunista lo llama Virno, pero no el oportunismo de la perspectiva necesariamente especulativa, asesorativa, egoísta, si no que el oportunismo es estar atento a la oportunidad de composición. En ese momento oportunidad de composición fue la propuesta del taller de alfabetización, luego cayó, porque tiene que ver con estos tiempos donde el problema es como hacer para que consista una práctica, eso es un problema y una pregunta que nos ocupa.

Es decir que lo interesante es no estar ni al principio ni al final es estar en el medio, ¿Qué quiere decir estar en el medio? Que no hay un fracaso cuando uno dice esto fracaso, esto que considera algo que debería ser…. ( No se escucha)

En cambio estar en el medio ser capaz de pensar como reactivar una práctica social de un modo o de otro, pero como reactivar un lazo social.

La sensación de estar en el medio no tiene que ver con el fracaso, pero es mucho más interesante que estar en el principio o al final, es decir que no estamos al principio ni al final de nada, estamos en el medio. Estar en el medio es estar permanentemente en posición de pensar; en posición de interrogarnos para preguntarnos cuáles son los posibles de una situación.

Este taller fracaso pero si estamos en el medio estamos pensando un problema y como dice otro autor Italiano, somos problema porque si no fuéramos problemas estaríamos muertos.

El problema es esto que creemos en la escuela ¡¡hay tenemos un problema!!, ¡¡Este chico es un problema¡¡, como algo jorobado que hay que resolver, el problema es el que no hace vivos, el problema es enfrentarnos a una inconsistencia, a algo que no nos cierra y si somos capaces de tomarlo probablemente podamos crear algo, la creatividad solo se produce porque chocamos con una inconsistencia, con un problema.

El problema no es problema, el problema somos problemas si somos capaces de tomar la vida en la forma en que la vida esta y ver que modos que formas que configuraciones somos capaces de producir ahí con otros.

Deley dice que un problema surge cuando un signo nos violenta. Pero lo interesante de esa violencia exterior es que pensemos lo que aun no fuimos capaces de pensar, que nos haga pensar lo que todavía no fue pensado, eso es un problema, por lo tanto no es un problema tener problemas, si somos capaces de ver en cada obstáculo una condición de pensamientos. Ahora si solo vemos algo que nos molesta nos irrita, nos reciente, nos enoja y queremos eliminar, ahí si que estamos en problemas pero de otro tipo.

Me interesa ahora dialogar, si hay alguna duda, dudas hay miles pero si hay alguna cosa que tal vez no fue clara o fue confusa mas que no fue clara, porque claridad total no sé si es buena, pero fue confusa y ustedes quisieran que sigamos conversando entorno de estas ideas o de otras que les dispare el material, me gustaría que dialoguemos….

Tal vez se puede pasar el micrófono y ver si quieren preguntar para que pueda escucharse…….

Preguntan Docentes:

A mi lo que me llamo la atención cuando vi el video, fue cuando se inauguró la escuela y los chicos compararon a la escuela con la cárcel porque como ellos se ve que tenían experiencia antes decía que cuando había el hermano o viene un papá, aquí tenia esas ventanillas que veían eso, que nunca se me había ocurrido comparar ese formato con una cárcel, a mi, porque será otra vivencia..

Duschaztky

Esta bueno el comentario porque en realidad muchos cuando escuchan ese fragmento ese relato de ese chico, enseguida hacen clic al archivo de Foucoult y empiezan con la escuela el lugar de destierro no nada que ver, tal como vos lo dijiste, cuando el pibe dice se parece a una cárcel, no está diciendo que la escuela es un lugar de encierro, y a tal punto cuando la vimos con ellos yo le digo a Marcelo, Marcelo se llama el nene, Marcelo vos seguís pensando lo que dijiste, ¿Qué? Que la escuela es como una cárcel? Me dice mira yo la escuela la vivo como una escuela y la cárcel la vivo como una cárcel. Divino el pibe..

Lo que él esta diciendo, cuando dice se parece a una cárcel lo que esta mostrando es que la vida de ese pibe transita por la escuela, por la cárcel, y por la calle como una solución sin continuidad, y él necesita encontrar algún punto de conexión, porque si no se vuelve loco, necesita dentro suyo, hacer de alguna manera, unir, aunque de manera un poco deshilachada las distintas experiencias por las que transita.

Esta bueno tu comentario porque un pibe comentando eso, también da cuenta de un declive, un pibe que comenta que la escuela es como una cárcel pero no necesariamente porque la escuela se ha vivido como un lugar de encierro, si no, porque esta uniendo fragmentos y signos por donde el transita y que hacen a su experiencia de vida de un pibe de 12 años, que va a la cárcel 3 veces por semana para ver a sus hermanos y lo comenta con absoluta naturalidad, habla del declive, ¿del declive de qué?? De la infancia, la infancia no era esto, no a la infancia es una idea que lo describe bien, es una invención histórica que supone fundamentalmente heteronomía, dependencia, y sobre todo preservación de un espacio respecto de otro, si la infancia es aquel sujeto que depende de los saberes, de los poderes, de la autoridad del adulto que va hacer de ese niño un sujeto a imagen y semejanza de ese futuro ciudadano.

Entonces la infancia si había infancia no había adulto, si había infancia es porque había alguien que estaba en relación a la ley, a la ley paterna, a la ley de constitución subjetiva, esta ley que funciona con el imperativo, no matarás, y todo lo que significa esto metafóricamente, no podrás hacer tal cosa, no podrás hacer tal otra, es decir dentro de la escuela con este comentario que no despierta ninguna sorpresa de los demás, bueno da cuenta de un declive de esa condición que producía la infancia.

Eso es un chico no es una infante, porque no es una subjetividad producida entorno a la ley.

Me parece que estos son los signos, uno no necesariamente tiene que buscar cuestiones de orden tan dramático y contundente para ver cambios de condiciones para ver la cesación de una condición de producción subjetiva, la puede encontrar incluso en los pibes que están, los llaman síndrome de déficit atencional ……Guevada total!! Que el que lee eso en estos pobres pibes que los medican con mil cosas, lo que no se da cuenta es de lo que implica una subjetividad mediática. Una subjetividad mediática es una forma de habitar una saturación de estímulos y de habitar la velocidad más que el tiempo. Cuando uno ve que un pibe pasa de una cosa a la otra y hace 500 mil cosas al mismo tiempo, no hay ninguna patología ahí, eso es una adecuación a una condición de este tiempo que es la velocidad, porque tiempo deriva en velocidad. No es que hay un pasado un presente y un futuro relacionándose de manera significativa no es que hay tiempos lentos, no es que hay tiempos estables, hay velocidad, y hay saturación de estímulos.
Entonces un pibe que salta de una cosa a otra es la expresión de un tiempo de velocidad y de un tiempo saturado de información, y saturado de estímulos.

Hay que poder leer ahí una subjetividad contemporánea y no leer ahí, síndrome de difícit atencional. O como por ejemplo yo siempre comento tal vez acá no lo escucharon nombrar pero me parece que es muy significativo.

Cuando se tomo una prueba a pibes del tercer ciclo y se les dijo que ordenaran personajes históricos, y les dieron una serie de personajes como Montesquieu, Rousseau, Maradona, Cristo, Da Vinci, y los que corrigieron las pruebas estaban un poco mareados porque no sabían que patrón de error se producía, porque de pronto los pibes ponían a Maradona y Cristo juntos. No es que se equivocaban con los personajes contemporáneos o con los personajes clásicos ponían cualquier cosa con cualquier cosa, entonces empezaron... Estos chicos no tienen competencias temporales, la culpa era de la escuela primaria, y en realidad ahí el problema, el problema del sentido Deleuziano que yo señalaba antes era, preguntarnos como se hace para representar el tiempo, cuando el tiempo es pura velocidad porque cuando podíamos armar personajes situados en una línea de tiempos, era porque vivíamos en una sociedad moderna, en una sociedad industrial que habían fraccionado el tiempo con una línea.

El antiguo régimen el tiempo no era una línea el tiempo era cíclico a nadie se le hubiera ocurrido preguntar que viene antes y que viene después porque la experiencia del tiempo se representaba de modo crítico en la modernidad la experiencia de tiempo se represento de manera lineal y actualmente no sabemos y este es una gran problema, como se representa el tiempo cuando el tiempo es pura velocidad cuando nada se estabiliza, cuando nada consiste.

Entonces el problema no es que los chicos no tienen competencias temporales, el problema es que tenemos que pensar como hacer para representar un tiempo que ha agredido pura velocidad, por supuesto que la velocidad también es el tiempo. Quiero distinguir lo que es el tiempo como un tempo como una unidad minimamente constante lo que es algo que se desvanece y no puede consistir.

Entonces ahí hay un problema, pero un problema para pensar, no para catalogar de deficiente aquel que expresa un modo de vivir en un tiempo contemporáneo.

La pregunta en todo caso es ¿Cómo, por qué enseñar historia? ¿Cómo plantear la enseñanza de la historia a una subjetividad mediática?, en un tiempo que es pura velocidad, creo que uno son las preguntas y los problemas que tenemos que diseñar y dibujar antes que ahondar en clasificaciones o pretender restituir una modalidad de enseñanza, un sentido de enseñanza, una posición docente a unas condiciones y a una constelación que es otra y que merece ser pensada y ser nombrada para ver como introducir una diferencia.
Digo todo esto que comento esta en relación con tu observación que es muy atinada, no hay institución de encierro si no que hay una vida que transita por estos lugares como si fuese algo natural.

Docentes

Algo que me llamo la atención es la capacidad que tenía Emanuel de concentrar a sus compañeros también de articularlos, como se puede trabajar en un grupo donde hay una persona con una presión tan fuerte que te puede organizar o des-tructurar digamos un trabajo.

Duschazky

Esta bueno tu comentario porque en realidad toda esa situación en la que Emanuel convoca y luego en la que se desvanece todo, tiene que ver con un liderazgo y con una presencia de un par que tiene más poder de constitución que un adulto, que una autoridad. Entonces ahí el problema no es ¿como hacer para que el adulto siga haciendo adulto y el niño siga siendo niño? Ahí el problema es como hace alguien que se siente tomado por esa situación, tomado no obligado porque el problema ahora es no es que soy docente tengo tal obligación No!, ¿Qué me convoca? ¿Qué me toma? ¿Me interesa estar acá? ¿Me siento tomada por este problema y por esta trama? Algo voy a poder pensar. Lo hago por obligación, por función delegada? No voy a poder hacer nada.

Entonces ahí el punto es como pensar la producción de una condición desde la responsabilidad de un docente que tenga en cuenta esta realidad donde los padres tiene una capacidad de influencia y de constitución tan fuerte, pero la cuestión es decir yo no tengo nada que ver y me des-responsabilizo, pero la responsabilidad no se sostiene solamente en la función estructural, adulta o docente la responsabilidad quiere decir responder al rostro del otro. Si soy responsable es porque algo en el rostro del otro que no es la cara si no que es su presencia me convoca a estar ahí y a producir alguna condición. Responder, responsabilidad es capacidad y deseo de dar respuesta a un rostro.

Entonces es el nombre de eso que algo podré pensar y asumir la responsabilidad, no el nombre de la prescripción porque el nombre de la prescripción simplemente es apelar una moral, pero no pasa nada me pongo como loca, y el resto es adulto yo tengo que hacerlo…y bajo línea sobre lo que es un adulto, voy a bajar línea muy sofisticada pero solamente pensando en lo que debe ser , la cuestión es pensar ¿quÉ puedo en estas condiciones? ¿Qué deseo en estas condiciones? ¿Cómo pienso alguna producción, alguna propensión? Dice Jullien , para que algo suceda.

¿Qué es la propensión? Jullien que tiene un libro sobre el tratado de la eficacia da este ejemplo. El dice si nosotros ponemos piedras sobre una mesa, las piedras se quedan quietas, si en cambio las ponemos sobre un plano inclinado, las piedras ruedan, que quiere decir esto? Están las capacidad de las piedras rodar? Pero necesita determinada condición para que esa capacidad pueda desplegarse.
Yo creo que si hoy tuviera que definir que no me gusta las definiciones a un docente diría: que es aquel que puede activar el poder de los otros, el poder como lo que dice Espinosa, como un poder de afección como un poder de afectar, como un poder de producir, no un poder desde la fase, la dominación donde igualmente ahí se congela.

Entonces si yo tendría que definir ¿quÉ es un docente? No lo definiría ni con la transmisión que obviamente acontece o podría acontecer. Pero no es por ahí donde lo definiría, si no lo definiría que es aquel que puede activar el poder de los otros. Porque cuando yo digo puede activar el poder de los otros, ahí te quiero ver!! Hay que pensar, y como se activa el poder? Ahí empieza el problema, si yo digo su función es transmitir conocimiento socialmente significativo, bueno agarro lo que el currículo me dice que es socialmente significativo y empiezo, lo estudio bien pienso como conceptualizarlo que el otro me escuche, o sea pongo en acto de manera mas creativa aquello que ya esta definido socialmente.

Pero resulta que no es que esta mas ni bien es que siempre sucede este problema de estos tiempos, si yo digo ser docente es activar el poder de los otros tengo que pensar ¿quÉ es activar el poder de los otros? ¿CÓmo lo hago?, Tengo que pensar en las propensiones en el plano inclinado, para introducir alguna diferencia, para que el poder que había en nosotros tenga lugar, camine y crezca y se multiplique.

Esto no significa no enseñar, ni no trasmitir, significa en todo caso hacerlo si es que eso es lo que la situación esta exigiendo que haga.

Cristina no estaba transmitiendo nada sin embargo estaba asumiendo una responsabilidad fuerte que es la de propensión.

Ojo!!! Yo no estoy diciendo que no haya que no transmitir, estoy diciendo me resulta más interesante la idea de pensamiento que la idea de transmisión, una no niega a la otra necesariamente pero le veo mas vitalidad mas densidad mas posibilidad a la idea de pensamientos, pensar la escuela, pensar al docente, pensar los pibes, pensar me parece que es un horizonte desligado de una función que es hacer o tal cosa, el pensar no tiene forma. LA transmisión tiene una forma.

Me párese que el punto es ese, que el punto es no cada vez que encontramos un problema como hacer para restituir, tenemos que restituir la responsabilidad del adulto, bueno OK suena bien, ¿Y? ¿Dale, cómo se hace?

Un pensamiento es una práctica no es una lucubración teórica que después se aplica, es activo si se puede poner en funcionamiento y en movimiento si no es retórica, si es pura retórica, solamente es pensamiento si, activa algo, activa otra idea, activa una sensibilidad, activa una configuración, si no es retórica, si no es, enunciado, puro.

Me parece que el punto es ese donde hallamos pensamientos activos, y en que saberes hallamos pensamientos activos, y cuales tendremos que inventar re elaborar para que dé lugar alguna cosa.

No sé si más o menos entre ahí, en tu preocupación?

DOCENTES:

El tema es que a veces hay que escuchar que los chicos no encontraron el espacio para poder atender cuales son sus inquietudes.....


DUSCHAZTKY:

Si, pero no pasa por decir ¿qué te interesa? ni ¿qué te gusta?, pasa por ver que cosa puedo instalar acá que active algo, porque yo no puedo preguntarle al pibe ¿qué te interesa? Te puede decir nada, o te puede decir un jueguito, y que...me voy a poner a jugar los jueguitos. No, no es eso, si no ver, les doy un ejemplo..nosotros en esta misma escuela en noveno año, empezamos a trabajar con los chicos de noveno grado, nuestra primera idea era filmar una película con ellos sobre la vida de los jóvenes del barrio, empezamos re mal porque empezamos planteando toda una actividad muy sofisticada para que hagan el guión, era el guión de la película primero, y salían ...guevando porque haber, el guión que tenemos hasta acá una guionista. ¿De qué quieren hablar de la violencia, de la droga?, No era esa la pregunta, ahí no estábamos pensado bien, entonces cambiamos y empezamos a pensar en crear situaciones de ficción teatral donde salieran cuestiones vinculadas a la vida del barrio pero en una condición mucho mas plástica mas porosa a la creatividad ¿ de qué queres hablar o qué te gusta? y entonces, por ejemplo, le planteamos con una mina que hace teatro, le planteamos a los pibes. Bueno vamos hacer juegos, vamos a jugar a la esquina, la esquina de la escuela, pasaban algunos y empiezan a jugar, ella les iba tirando cosas a partir de lo que observaba mientras les iba tirando cosas, iba creciendo esa cosa de la esquina de lo que sucedía con el grupo de chicos en la esquina era mucho mas rico que preguntar ¿de qué queres hablar? Ideas principales, ideas secundarias, guión, cuadrito de doble entrada, mucho más rico.

Mientras íbamos viendo lo que sucedía decíamos que pasa si le damos al resto de los pibes que estaban en ese momento no actuando entre comillas un papel a cada uno le repartimos a ellos y le decíamos fíjate que hace fulano y mengano y tirales letra para ver como hacer crecer la situación, los pibes...

Paso la directora..Estoy hablando de un grado que saltaba en la cabeza del maestro para salir, donde era imposible que algo aconteciera, la directora paso y vió ahí no podía creer el silencio total los pibes laburando, uno escribiéndole, otros mostrándoles palabras que pudieran como profundizar lo que estaba aconteciendo, otros filmando porque les enseñamos a filmar también, terminaba la situación por ejemplo y uno dice, fue muy gracioso porque uno cuenta... empieza contando un relato, ya no de la esquina si no de un poli deportivo. El relato era que un profesor de un poli deportivo hecho a unos de sus amigos de la pileta, era un relato cierto que había pasado ahí, entonces ella le dice, decí lo mismo con palabras amables, y aparte como les costaba a esos pibes decir palabras amables, no se imaginan, pero no importa. Mas haya de esto era..el pibe estaba hablando, la situación es fea, es horrible pero vos decilo con palabras amables, pero los estaba ayudando a ingresar en un universo de sensaciones no tan realista pero que trabajaban con lo real, lo pibes terminaron y uno dijo, yo no sabia que podía sentir tantas cosas distintas, tantos matices. Bueno, ahí hay aprendizaje esos mismos pibes después de eso pudieron trabajar con el profesor de literatura con una serie de textos, con una disponibilidad mucha mas porosa, pudieron ingresar textos y libros y poder trabajar hipótesis y cuestiones muy complejas pero a partir de condiciones que los tomaba a ellos y que no era simple, el profesor dijo yo estuve 3 meses tratando de que entiendan el proceso de comunicación trayéndoles textos de los más modernos y novedosos y piolas, porque es un profesor re interesante y no hubo caso y lo que veo que esta sucediendo ahí, es un proceso ideológico, chicos actuando, otros introducen una palabra ajena, lo que están actuando toman la palabra ajena, enriquecen su situación, estaban produciendo una situación de ideología.

Luego uno puede mostrar todo eso y traer los textos para que esto tenga más densidad sobre una base de experiencia divina.

El punto es este la propensión acá no se les pregunto que quieren, y cuando se les preguntó fue una guevada.!!!

Docentes

En realidad no me refería a preguntar tan profundo, si no atender, estar atentos a las necesidades de los chicos

Duschaztky

Estar atentos yo diría aquello de lo que están hechos los pibes, nosotros nos preguntamos ¿de qué están hechos?, ¿están hechos de emoción, de adrenalina, de cuerpo, de intensidad, de pasar de una cosa a la otra, ¿de que están hechos?

Y como uno toma la intensidad, la adrenalina, el cuerpo, la capacidad de pasar de una cosa a la otra y lo que propone, tiene en cuenta también esta materialidad. No es lo que propone imita esto ni repite esto, no porque si no hay otra opción de diferencias, pero lo tiene en cuenta lo hace jugar aunque en otros planos, esa es la pregunta ¿ de qué están hechos?.

Los pibes hoy, todo pasa por el cuerpo, por la sensación, por el cuerpo más que solito trabajan muy bien el tiempo de las tribus, los chicos no se agrupan por razones, por ideología, por finalidades, los que los agrupa son estéticas, son modos de vivir el tiempo, y esas estéticas están totalmente atravesadas por la sensación por la perfección, por el cuerpo, por la emoción, por la intensidad.

Docentes

A mi me llama la atención por ejemplo que la propuesta es una propuesta abierta que sujeta modificaciones con las cosas que puedan pasar en el día a día. El chico este Toti le dice cuando ellos se organizan, vamos viendo, entonces no es una propuesta acabada es que va ahí construyendo con los emergentes.

Duschatzky

Ahí hubo un problema que después lo vimos, lo que pasa es que están difícil en ese momento, tal vez el vamos viendo no fue lo mejor, no fue oportunismo del que yo hablaba antes porque estos pibes que justamente que vienen de transitar el deshilache total, por un lado les dio mucho miedo ver que se los convocaba a tener una responsabilidad a organizarse y bueno tal vez eligieron por la adrenalina del riesgo y del chorreo, y eligieron eso.

Cosa que uno tiene que pensar antes de enjuiciar, pero tal vez el vamos viendo o la tumba o la vida o el sorteo o no, no fue lo mejor, y no estoy enjuiciando, porque nosotras estábamos ahí y es muy difícil que uno al toque pueda decir que es lo que va hacer propensión, pero pensándolo ahora tal vez había que haber tomado algo ahí, y ver como se produce una regla del juego, porque él vamos viendo puede funcionar en una trama que esta ya muy configurada muy compacta, entonces uno va transitando nuevas formas. Pero aquí vamos viendo podía ser una idea que nosotros hagamos funcionar siempre y cuando la acompañemos también tal ves con alguna producción de alguna regla, tal vez el sorteo habría que haberlo habilitado, porque no? Porque este pibe se la pasa chorreando, entre el chorreo y el sorteo es un juego de niños no podemos bajarle línea, y esa es la moral no la ética.

Pero es muy complicado en este momento poder despojarse totalmente de lo que uno piensa, de lo que uno siente, de lo que uno intuye y dejarse llevar, yo creo que esto es un problema que también hay que pensar, no? De estos tiempos, como lograr que algo consista sin imponerle un formato, sin moralizarlo porque de ese modo lo que vamos hacer es que se deshaga con total seguridad o por lo menos que no se logren conexiones genuinas.

Docentes

A lo mejor con el sorteo hubiera sido factible que Emanuel se hubiera quedado a fuera

Duschaztky

A lo mejor, a lo mejor si, a lo mejor no, a lo mejor subía el negro igual, no sabemos….

Docentes

Yo vengo de escuelas del norte, haya cotidianamente trabajamos con problemas, obviamente trabajamos con menos grados, pero trabajamos en algunos proyectos, la cual algunos fallaron, yo trabajé en uno que era la escuela en un intercambio, entonces hacíamos trabajar a chicos que ya venían con problemas desde su hogar, ya de los padres no tenían noción de lo que era trabajar en forma conjunta o compartir, o vienen porque tenemos el otro país cerca, también teníamos que resolver esos picos, y dio resultado por eso es que estaba pensando que decías que no hay que pensar ni el principio ni en el final si no que, estando en el medio se llega a lograr el objetivo del proyecto...era un comentario nada más, que si se puede que se logra, pero se trabaja mucho.

¿Qué pasó con Emanuel después de esto y el grupo de los chicos?

Duschaztky

El viene de vez en cuando a la escuela a buscarla a Cristina, pero a la escuela no volvió, no volvió como alumno pero si de vez en cuando vuelve, va viene, intermitentemente.

Docentes

¿En qué tiempo esta directora se ocupaba de ir al barrio y visitarlos?.

Duschaztky

En el que se daba, que sé yo. Nosotras estábamos haya todo el tiempo con ella, por eso también creo esta presente decirlo, para nosotros la investigación no es ir a tomar entrevistas, encuestas, o hacer observaciones y después irnos después volver con una devolución.....

Para nosotros investigar es formar parte de una trama, y pensar con otros, el dispositivo que mas nos resulta es el de la conversación o el directamente el de las reseñas de los tiempos de trabajos conjuntos que vamos teniendo, si para nosotros investigar es reformularnos un problema, pero un problema que no es personal que no es de un investigador no es académico, si no que es un problema que verdaderamente esta tomando a un grupo social, esta afectando a una trama de existencia, pero no la esta afectando porque es un dato objetivo, la pobreza, la violencia, esos no son problemas esos son datos. El problema es como vivimos en estas situaciones, como nos pensamos en estas situaciones, que efecto de la vida cotidiana tiene estas situaciones? Como barajamos la gestión cotidiana de estas situaciones?.

Un problema es algo que, un común, mientras nosotros no armemos un común, en esos lugares que estamos investigando no hay problemas, solamente hay objetivos de la investigación, pero eso es otra cosa.

Acá nosotras estábamos con ella dos veces por semana, con ella, con los docentes, con grupos de directores zonales, trabajando esos problemas que a nosotros nos interesaba pensar junto con ellos, y de pronto cuando aparecían estas situaciones en la que ella se iba al MTD, bueno a veces coincidía con el horario escolar, y bueno quedaba alguien igual en la escuela no era que había que estar ahí tipo vigilante y a veces era a la tarde y a veces era un sábado, digamos que tal vez a medida que ella es tomada por algo que le inquieta, y que le preocupa no esta tan preocupada por de 8 a 12 de cumplir horario, tampoco que esta las 24 horas, no es que estoy todo el tiempo, pero quiero decir no era eso una preocupación.

Docentes

Pasa que ahí se deslumbra que ella no toma la función directiva como nosotros estamos acostumbrados, a ella el problema la afecto y no le importó todo lo demás...

Duschaztky

No es que no le importo porque, ella dice problema lo toma, en la medida que dice problema habla, de un estado de la escuela.

Docentes

Lo bueno es que por ejemplo pudo destinar un tiempo.

Duschaztky

Tampoco fue tanto el tiempo material, porque simultáneamente ella se ocupaba de todas las cosas de la escuela, y se hizo muchos trabajos con los propios docentes, con los directores con los propios chicos. Lo que quiero decir es que ella toma este problema porque ella ve en este problema un síntoma. Porque ella ve acá lo que nosotros llamamos una X, Emanuel es una X en ese sentido, que por un lado es Emanuel pero por otro lado es un signo de una escuela contemporánea. Es un signo de un modo de estar contemporáneo en la escuela, es un signo que expresa esta subjetividad juvenil dispersas, huidizas, difíciles de tomar, difíciles de conectar, aunque no sea bajo el mismo formato, porque el comentario de Marcelo, no es el caso de Emanuel, pero digo entra dentro de esta X si queremos llamarlo.

Esto era como una especie de laboratorio, del pensamiento acerca de que esto de habitar una escuela? ¿y cómo es ser director de una escuela? ¿qué es dirigir?

Digamos, parece que lo hubiera tomado todo el tiempo a Emanuel, no es así ella también estaba en las miles y otras cosas pero digo, fue un territorio de experimentación y de pensamiento interesante entorno de la escuela contemporánea, entorno de su lugar de su posición del modo de sugerir situaciones activas, con los pibes y con los maestros.

Digamos ella fue creciendo y nosotras con ella, mucho en estos dos años de trabajo, mas allá de Emanuel porque justamente Emanuel vieron lo que paso y después de eso vino una película que nosotros hicimos con los chicos de noveno que es lo que debe llamaría línea de fuga, es decir lo de Emanuel paso en eso, pero dio lugar a que ella pudiera con los maestros y con nosotros activar como nuevas experiencias en la escuela, no?.

Docentes

Yo creo que todas estas preguntas de ¿qué paso con Emmanuel?, la directora estaba, no estaba, surgen porque personalmente me paso, la situación en realidad…, el video esta muy bien armado a esto de que, hu esta Emmanuel, ¡que bueno! Emmanuel dando clases, hu ¡¡se fue Emmanuel!, vino Emmanuel!!! esta cuestión de que está haciendo este chico que va que viene, el esfuerzo de la directora, el esfuerzo de los otros chicos, de ir a buscarlo digamos, va transmitiendo muchas sensaciones, es decir vamos que se ¡¡¡quede Emmanuel!!! está cuestión de poner.

Duschaztky

Esta piola lo que decís vos porque nosotros veíamos que, hay algo que se ve mucho en las escuelas que es como que parecía que la escuela esta poblada de episodios todo el tiempo, y que en cada episodio se juega todo, porque es como que en el episodio nosotros complicamos nuestra existencia, como que en el episodio que tomamos y que intentamos dividir de alguna manera, estamos afirmando el tendido de nuestra existencia ahí adentro, y eso también da a pensar acerca de lo que es una escuela no?,

El hecho de que este poblada de episodios, de episodios que tienen una gran intensidad y que toman más que al cuerpo docente, al cuerpo de los docentes, no porque, lo que nosotros vemos es que más que el cuerpo docente como corporación lo que sostiene a la escuela son los cuerpos de los docentes,

Como lo que hay es una corporeidad a veces desmesurada que produce una fatiga impresionante por esta cosa de episodio de gran densidad, me meto con toda la energía y después me desinfló porque el episodio también se desinfla, Me parece que es interesante como también un signo no?, Para pensar esta escuela que pareciera que esta hecha de estos episodios de gran intensidad, que toma los docentes con esa gran intensidad y que luego se desinfla, no?,

Como que hay una cosa diría Jullian, más de esfuerzo que de fuerza, porque la fuerza es la propensión es aquella cosa que no me llegue Huaaaaa. Como mover a una montaña es la fuerza, es lo que activa algo, pero el esfuerzo es el desgaste, es poner todo, y muchos veces ese esfuerzo no tiene fuerza, ¿ se entiende lo que digo?, La cuestión es pensar también la fuerza que el esfuerzo, pero bueno a veces es una buena mas que decir esto esta mal. Está bueno decir bueno, si los docentes de las escuelas hoy están tomadas por esos episodios y uno siente que pone todo en este episodio, será que hay otras cosas que se han desvanecido, por lo cual sentimos que nuestra existencia como docentes tiene sentido y se juegan que el episodio salga bien.

Docentes

Yo estoy preguntando si en la reunión había padres nada más? O eran todos docentes?

Duschaztky

Eran todos docentes.

Docentes

Había ausentes de familia.( no se escucha)
Yo lo que pensaba esto de ponerse en el medio, es también un poco, como poder manejar esto de la recuperación no? Como que, si nosotros siempre ponemos siempre la vista en el final o sea el proyecto nos va a ir bien, el proyecto va a salir, el proyecto, el objetivo lo vamos a lograr, y esto de pararnos en el medio es como, primero es bajar un poquito la impotencia que siempre podemos lograr todo, y llegar a un final, y por otro lado mantener un poquito esta frustración que por algo mal estructurado es más fácil de manejar,

Como que si todo esta más controlado podemos lograr mas fácilmente determinada cuestiones, aprendizaje, situaciones de violencia, conducta, en cambio esto de pararnos en el medio es como que estar preparados a que, puede o no puede, el pararnos en el medio nos ayudaría un poco mas a bancar esta frustración de no poder lograrlo.

Duschaztky

Yo creo que estar en el medio es como estar en un posición de pensamiento respecto de lo que va conteciendo, y que lo interesante no es lo que acontezca tenga la forma que yo imagine, si no que tenga una forma que me haga pensar, como seguiré enhebrando con esto que esta aconteciendo. Me parece que ahí esta la riqueza. Estar en posición de pensar lo que nos acontece, no lo que acontece, el niño la familia, lo que nos acontece, y ver que vemos ahí.

Hacernos una pregunta, ¿Qué vemos? En esto que paso, qué vemos en esto que se detuvo, qué vemos en esto que se presento de una forma inaudita, ¿Cómo tomamos lo que vemos? ¿Qué forma le damos, intentamos darle a lo que vemos? pero la pregunta que vemos, les recomiendo que bajen de Internet si pueden se metan en el google y busquen Suely Rolnik, ella es la mujer de Guatarí. fue el que escribió con Dely. Suely Rolnik que es una psicoanalista, artista plástica, Brasilera y tienen artículos muy interesantes sobre lo que ella llama el cuerpo vibrátil, léanlo porque es simple y al mismo tiempo complejo, tiene que ver con esta porosidad y sensibilidad a la que hablamos. El cuerpo vibrátil es la idea que ella plantea, ¿Cómo hacer que una sensación sea conductora de una idea? Y no que una sensación por ejemplo si algo nos asusta nos encierra, nos vuelva reactivos, nos vuelve resentidos o nostálgicos o intentemos restituir lo que fue porque no soportamos esta sensación de vulnerabilidad.

Dan de lugar a la sensación para ver si es conductora, de una idea de una invención, esto me parece interesante, por eso la idea de ¿Qué vemos? No ¿que es este niño? ¿Qué sucede acá? NO!, ¿Qué vemos en esto que pasa ? desprovisto de adjetivaciones, de valoraciones morales, pero no el imprevisto de sensaciones, inquietudes, perplejidades, malestar, pero preguntando qué vemos en función de ver?, cómo podemos activar algo ahí?, qué nos detuvo?, ¿Cómo podemos inventar algo?, ¿Cómo podemos crear algo que haga posible una diferencia, una potencia de variación, una potencia de variación? Creo que ese es el punto producir potencias de variación de las situaciones en las que estamos.

¿Qué significa esa potencia de variación? Y si es de variación, no lo sabemos, que sepan tal o cual cosa, si ya digo que, no es potencia de variación, porque ya lo fabrique, lo cual no significa que yo no pueda tirar una idea, tirar un texto, tirar una película, tirar una propuesta, tirar una clase, pero ¿para que suceda que? Para que suceda algo, algo que vaya creciendo y potenciando las variaciones, no para que suceda esto!, o aquello.

Docentes

Yo creo que la falta de fluídos o sea, nos habré puertas entonces tenemos que vivir el día a día que sin saber que va a pasar, yo creo que cada momento cuando entramos al aula, podemos tener la mejor clase preparada, y no sabemos como van a reaccionar? En una escuela común, donde tal vez no haya tantos Emanueles pero contención a diario nos va haciendo cambiar el día a día, vivir el día a día.

Duschaztky

Si ahí también hay un problema, porque uno dice bueno como hacemos para que algo consista y no estar todo el tiempo en una situación de invención ilimitada pero no se trata de eso tampoco, pero ahí hay un problema para pensar, no para decir: ah esto no me gusta que suceda. Hay un problema para pensar, ¿Cómo hacer para que consista una práctica? ¿Cómo hacer para que consista una experiencia? ¿Cómo hacer para que consista en algún punto un lazo? Hay para pensar ahí, es un problema no es que nos da igual, no es que se pueda vivir inventando todos los días, NO! Pero hay un problema para pensar más que decir así no se puede volvamos a lo otro. No acá hay un problema pensemos, ¿Cómo se hace para que consista una práctica, cuando los resortes aunque este formalmente instituídos, no son preformativos, necesariamente de manera estable y de manera universal? No es que no lo sean nunca pero ya no lo son como una invariante, ese es el punto no son invariantes, no es que no sucede pero no son invariantes.


Docentes

Como fue el proceso por ahí del trabajo de la directora con los docentes, porque por ahí por las caras mas que nada algunos que dicen los profesores estaban y uno no puede ser referí. Yo vi unas caras como que ella hablaba después vamos a pensar la escuela, y veía como que no estaban ni ahí, ni onda digamos, entonces, como fue esta experiencia, porque me imagino que a pesar…digamos.. todos estamos acostumbrados como que esto es nuestra vida y nos da un poco de tranquilidad, entonces hay que empezar a romperlos..


Duschaztky

No es que hay que romperlos…si funciona, funciona, el problema es cuando no funcione

Docentes

Cuando no funciona y vamos a pensar desde otro lugar eso genera un poco de malestar.

La pregunta era me imagino yo que es un caso muy lento y con algunos pudo hablar y con otros no

Duschaztky

Es que eso por ejemplo ahí nosotros empezamos a trabajar muchos con los maestros, pero sucedió trabajar ciertos problemas, situaciones cotidianas, textos, llegamos a un momento incluso a trabajar Spinoza con ellos. Para ver que tipo de recursos les ofrecía para pensar en la escuela. Pero lo cierto es que algunos se re copaban y otros no, y uno no puede tampoco moldear el deseo de los demás, y entonces como la cosa no pasa por organigrama ni funciones, simplemente para que algo se produzca y sea interesante, también la cuestión es ver quien es interlocutor y quien no, y crear situaciones de interlocución, ahí donde la haya, y donde no la haya no se puede forzar.

Así que con algunos maestros seguimos, por ejemplo hicimos un taller de situaciones de teatro también, no para hacer teatro y para jugar y divertirse, que además no estaría tan mal, si no para pensar el obstáculo como condición de pensamiento, tomamos por ejemplo Beket, Javier Dolte es un dramaturgo Argentino muy piola. El tipo tiene textos escritos muy interesantes y entones tomamos una obra que él dirigió.

La cuestión es así Beket en una dramaturga le dice a su personaje, es una mujer que esta toda tapada, y le dice: podes hacer. Tiene una cartera, tienen cosas adentro de la cartera, y esta toda tapada como una montaña de arena y le dice: podes hacer todo, menos quejarte de la estrechez del espacio, le dice Beket a su personaje. Muy interesante podes hacer todo menos quejarte de la estrechez del espacio, menos quejarte de la condición en la que estas. La mina empieza a descubrir todo el poder de su cuerpo y del espacio partiendo de que no puede quejarse de la estrechez del espacio en el que está. Con los maestros elaborábamos un montón de situaciones como esta:

Este pibe ya tiene, no te quejes!! Haber como lo pensamos? Que hacemos? No porque la familia, porque antes, porque se perdieron los valores, porque…. haber que vemos aquí….¿qué hacemos con esto?, cómo pensamos esto?, entonces trabajamos con lo nuestro durante dos meses, distintas situaciones teatrales, por ejemplo una de ellas que recuerdo que fue muy interesantes. Les dijimos que estaban en una canoa y que la canoa se estaba hundiendo, entonces empezaron a gritar o tratar de tapar con puloveres los agujeros de la canoa, a pararse en las maderitas. Cuando terminan el ejercicio les dijimos
¿ qué pasó que a nadie se le ocurrió tirarse al mar y nadar?, hacer una balsa, agarrar un gomón.

Entonces lo que le mostramos es, ellos estaban pensando la situación, la balsa como no queriendo admitir que esa materia no se componía más con el agua.

Si, tiene que haber siguiendo escuela de esta manera, de esta manera, si este bote no se puede hundir, resulta que se hundió.

En vez de pensar con que si, le podían componer con el agua porque es posible nuevas formas de composición, se aferraban aquellas formas que ya no se componía con el agua. Se estaba hundiendo, tapaban con pulóveres los agujeros de la balsa y fue muy interesante porque después de eso pasamos a pensar los problemas de la escuela, entonces ellos dijeron ahora entiendo. Es como que se les hizo un clic, en la experiencia teatral que hicimos en este caso, que hicimos simplemente con la idea de trabajar el obstáculo como condición de pensamiento, ahí el bote se hundía era el obstáculo.

¿Qué hubiera sido si hubiera funcionado como condición de pensamiento? Si hubiera salido a nadar? Si hubieran agarrado unos gomones?, si hubieran conseguido una balsa?, no... que se tapan con puloveres los agujeros.

Con los maestros hicimos distintos recorridos, este fue un recorrido, otro recorrido fue trabajar otro texto el del Maestro ignorante, etc., pero porque el texto hay que trabajarlos si no porque venia a conversar con el problema de la escuela, a veces funciono, y a veces no funcionaba, con algunos la cosa iba mucho mas potente y con otros no. De ahí derivó esta película, de ahí derivó también el trabajo con los pibes de noveno, con el maestro de literatura, que fue que nos dio el pie que dijo: creo que hay que trabajar las ficciones, y cuando dijo ficción no se refería a la literatura, no se refería a lo opuesto a la realidad. La ficción es la producción de una regla de juego. La ficción es la producción de una situación que es real porque la estoy viviendo, no porque ocurra en la realidad. Entonces cuando el hablaba de ficción decía como hacer para producir reglas de juego con los pibes, que ellos vivan en el aula situaciones reales, porque las están viviendo y les esta copando esto, no porque son de verdad, no porque ocurre en la vida de afuera de la escuela.

Cuando él tiró esto, nosotros tomamos esto, y nosotras dijimos que piola este maestro, y empezamos a laburar con él, pero ahí porosos a que escuchemos ficción y decimos huuu ah acá hay algo.

En cambio con las caras que vos bien vistes, muchas veces era, no hay mas destino que este, como decía Diego….

Pero no quiere decir que no quiera nada con nadie y en ese mismo espacio, y también algunas personas se quedan, en otro momento se vayan contaminando de las cosas que van aconteciendo, que se vayan acercando indirectamente, o uno encuentre propensiones con ellos y tal vez no siempre las encontramos, también eso es verdad.

Pero es esto de estar en el medio.

[1] Licenciada en Ciencias de la Educación. Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 1986.
Magister en Sociología de la Cultura y Análisis Cultural. (IDAES) Instituto de Altos Estudios Sociales, Universidad de San Martín, 1998.
Actualmente se desempeña en la facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales como Coordinadora de la Diplomatura y la Especialización en Gestión de las Instituciones Educativas. Modalidad presencial y virtual.
Además, es Directora del Proyecto de Investigación “Violencia, escuela y subjetividad”, Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, FLACSO, 2003-2006.
Es autora de numerosos artículos publicados en revistas especializadas y sus trabajos de investigación en el área de la Educación han sido editados en diversos libros.